Mar del Plata. A través de dos nuevos decretos, la administración de General Pueyrredon dispuso una inversión de 425 millones de pesos para el desarrollo de aplicaciones y un concurso para jerarquizar el área técnica, mientras crece la preocupación por la obsolescencia de los equipos y la conectividad del distrito.
En sintonía con este refuerzo operativo, el municipio busca profesionalizar sus cuadros técnicos mediante el Decreto 336/26, que autoriza un llamado a concurso interno para cubrir el cargo de Jefe de Departamento en el área de Gestión, Desarrollo e Innovación en Sistemas de Software. Este puesto, que exige una carga horaria mínima de cuarenta horas semanales, tendrá la responsabilidad de coordinar tareas en una dependencia clave para la modernización administrativa. Para garantizar la transparencia del proceso, el decreto ya designó a los integrantes del jurado, compuesto por jefes de diversas áreas técnicas y administrativas del municipio.
Sin embargo, estos avances en la «capa lógica» del municipio se producen en un contexto de marcada vulnerabilidad en su infraestructura física. Mientras el Ejecutivo destina fondos millonarios al desarrollo de nuevo software, la base técnica que debe sostener estos sistemas presenta signos de agotamiento. El parque informático municipal promedia una antigüedad de diez años, lo que dificulta la operatividad diaria y plantea un riesgo de seguridad inminente: en octubre de 2026 finalizará el soporte técnico de Microsoft para las versiones de Windows que utiliza la mayoría de las terminales locales. Esta situación, sumada a una conectividad que aún depende de antenas inalámbricas en lugar de fibra óptica, genera un «cuello de botella» que podría limitar el impacto real de las aplicaciones que se pretenden contratar.
La apuesta política por la digitalización parece centrarse, por el momento, en la atención al vecino y en la estructura jerárquica del personal de sistemas. No obstante, el desafío de la gestión será equilibrar esta inversión en software con la renovación urgente del hardware y la red de datos. Con servidores operando al límite de su capacidad y una ejecución presupuestaria en equipamiento que históricamente ha sido marginal, el éxito de esta nueva licitación dependerá de la capacidad del municipio para modernizar sus cimientos tecnológicos antes de que la obsolescencia técnica imponga un freno definitivo a la administración moderna