La campaña podría marcar récords y el contexto macro abre oportunidades; analizan los desafíos y las perspectivas para los agronegocios
Se espera que 2026 sea un año con buenas expectativas. La campaña gruesa podría marcar un récord, la ganadería atraviesa un momento favorable y la macroeconomía comienza a ofrecer señales que impulsan la inversión.
Sin embargo, persisten dudas sobre la rentabilidad del sector, el impacto de las recientes rebajas impositivas y la evolución del mercado de granos.
En Expoagro 2026 edición YPF Agro, se analizará el escenario económico que enfrentará el agro y las perspectivas para los agronegocios. Las exposiciones formarán parte del Foro Económico de Expoagro. Se realizarán en el Anfiteatro ArgenINTA: David Miazzo hablará el martes 10 a las 15, Carlos Melconian el miércoles 11 a las 12 y Salvador Di Stéfano el jueves 12 a las 16.
Combustible para la “macro”
Las proyecciones de cara a la campaña 2025/26 también son promisorias para las cuentas públicas y los mercados, que aguardan el aluvión de “agro dólares” tras una cosecha récord. Consultado al respecto, Melconian destacó que “el campo ha cumplido con su rol” y aseguró que el aporte del sector a las reservas fue “muy significativo” en los anteriores años.
“El panorama de acumulación de divisas se ve muy robusto: el mejor desde 2021. Habrá un flujo fuerte y sostenido de dólares genuinos y eso le dará al Gobierno un colchón importante para seguir ordenando la macro”, explicó Miazzo, que igualmente advirtió por el “efecto tijera” temporal que puede haber en el sector.
En ese sentido, los economistas prevén que el ritmo de comercialización de los granos estará determinado por las expectativas de nuevas bajas de retenciones, una ventana que el propio gobierno nacional dejó abierta con los sucesivos recortes del año pasado.
De acuerdo con Di Stéfano, esa decisión estará atada a la “racionalidad en las cuentas públicas”, mientras que, para Melconian, “no hay con qué, ni por dónde” ir hacia nuevos cambios en los derechos de exportación. “Se tienen que dar por satisfechos con la rebaja tributaria que han recibido en el año 2025”, expresó.
“Algunos productores y el mercado podrían optar por retener parte del grano esperando una nueva quita. El desafío del Gobierno será gestionar esas expectativas para que la liquidación fluya y no se genere un cuello de botella financiero justo cuando más se necesitan los dólares”, señaló, por su parte, Miazzo.
Año récord y con asimetrías
“El 2026 será un año sólidamente positivo para el agro argentino, pero con luces y sombras bien marcadas. Será un año de volumen récord, pero rentabilidad asimétrica, en el que la agricultura correrá para mantener el margen y la ganadería, para capitalizarlo”, evaluó el especialista en agroindustria, David Miazzo.
Para el sector agrícola, las proyecciones son promisorias. Si el clima acompaña en la fase final -a pesar de la sequía registrada en enero-, la campaña gruesa será una de las más importantes de la historia. De acuerdo con proyecciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, superaría los 154 millones de toneladas, por encima de los anteriores máximos.
“Fácilmente puede traducirse en un ingreso de divisas cercano a los 50.000 millones de dólares para todo el complejo”, explicó Miazzo, que igual advirtió que los márgenes en el sector “seguirán finos”.
Ello responde a que los precios internacionales de los commodities agrícolas se mantienen estables o con leve baja (apenas un 2% por debajo en 2026), pero alejados de sus picos históricos. Y, además, a que, si bien “la relación insumo-producto no es mala”, explica el economista, la lupa seguirá puesta sobre los fertilizantes, que siguen caros en comparación con los granos.
“No es un viento de cola, pero es un mundo que va a dejar trabajar en términos de precios”, observó, por su parte, Melconian.
Un sector que tiene revancha
En la otra vereda está la ganadería, un sector que se sostiene con precios firmes y la demanda de los principales socios económicos. Por un lado está China, que hoy paga un 20% más que hace un año por nuestra carne, y por el otro, Estados Unidos, que acaba de quintuplicar la cuota preferencial (de 20.000 a 100.000 toneladas) y podría generar un ingreso adicional de 800 millones de dólares.
“Si se suma un posible avance con la Unión Europea, la ganadería va a ser el motor de rentabilidad y de dólares frescos del año. Se combina la oferta restringida y la demanda fuerte, lo que genera precios altos y márgenes cómodos”, señaló Miazzo.
En ese sentido, Di Stéfano también observó la importancia de que el sector capitalice este buen presente. “La ganadería vacuna está en un momento bisagra de la historia, y es ahora el momento de invertir. Los precios no van a bajar y, para que haya más retención de vientres que nos aseguren más de 15 millones de terneros por año, se necesita más inversión”, puntualizó el economista.
Macro e inversiones
Además de las variables económicas clave, las expectativas son también catalizadoras de la inversión privada. En ese sentido, Miazzo aseguró que el 2026 tendrá varios “condimentos” a favor de ello, ya que además de una “mayor previsibilidad”, el sector se encuentra también con “tasas más razonables” e “incentivos concretos”.
“Este va a ser, muy probablemente, el mejor año para la inversión privada en el agro en los últimos 5 o 6 años”, evaluó el especialista sectorial quien, además del orden macro y el gradualismo fiscal y cambiario, también pondera que hay una leve mejoría en el acceso al crédito, sin las “tasas prohibitivas de 2025”.
“Los productores que vienen de años de retención de capital ahora tienen caja, crédito y señales claras de que invertir vale la pena”, señaló.
Entre los incentivos, toda la atención se la lleva el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI). Las ventajas de ese esquema son la amortización acelerada, la devolución anticipada del IVA y los beneficios para quienes inviertan en bienes de capital, obras y tecnología.
“En términos de cómo se considera una crisis en la Argentina, el mayor activo es que no se espera una crisis ni un conflicto inflacionario o cambiario”, agregó Melconian, que igualmente aseguró que el desafío para el Palacio de Hacienda es ahora “quebrar la estanflación y perforar el 2% mensual”. Esos factores son catalizadores de la inversión privada que alcanzan también al sector agropecuario en su conjunto, incluidas las llamadas economías regionales.
“Ahora, el hueso duro de roer es activar la economía, porque hubo un rebote en la macro pero en muchos sectores eso no se percibe”, agregó el ex titular del Banco Nación