TORONTO. -Canadá es el principal inversor minero en Argentina y una de las potencias del sector a nivel global. Alberto Carlocchia se desempeña como coordinador del Comité de Minería de la Cámara de Comercio Argentino Canadiense, entidad encargada de potenciar la relación sectorial entre ambos países. EconoJournal conversó en la Prospectors & Developers Association of Canada (PDAC) con este abogado, que antes trabajó en Cerro Negro, Cerro Vanguardia, Cerro Moro y Patagonia Gold, sobre el potencial de la minería argentina y las distintas medidas que viene tomando el gobierno para promover la actividad, como el RIGI y la modificación de la Ley de Glaciares. “La minería tiene que ser una causa de Estado, que todos la defiendan a rajatabla y que sea algo intocable para que se constituya en prosperidad para nuestra gente”, aseguró.
–Las proyecciones oficiales sobre la actividad minera prevén un fuerte crecimiento de la inversión extranjera directa, la producción y las exportaciones en los próximos años. ¿Ese escenario se va a cumplir o puede verse frustrado?
El mundo necesita recursos minerales que Argentina tiene. Por lo tanto, tarde o temprano, ese despegue se va a dar. La única manera de pasar de la ilusión a la prosperidad, y que eso se pueda traducir en bienestar para la gente, es desarrollando nuestros recursos. Se han dado pasos para que la expectativa empiece a ser realidad. Uno de esos pasos es el RIGI. El RIGI es una herramienta que nos da competitividad y pone a nuestro país dentro de un espectro de potenciales destinos de inversión en minería. Nos saca del banco de suplentes, hablando en términos futbolísticos, y nos pone adentro de la cancha. Ahora depende de nosotros jugar el partido. Para eso se necesita no solamente una ley, porque por sí sola una ley no construye las minas. Se necesita gestión y que estas nuevas reglas perduren en el tiempo, que la competitividad que te da el RIGI sea de largo plazo y trascienda a los distintos gobiernos.
–¿Se puede brindar esa garantía de largo plazo en un país donde en su momento se aprobó la ley de inversiones mineras que prometía estabilidad fiscal por 30 años y después no se la cumplió?
La única manera es que haya un acuerdo político para que la minería no solo sea una política de Estado sino una causa de Estado, que todos la defiendan a rajatabla y que sea algo intocable para que se constituya en prosperidad para nuestra gente.
–¿Hoy la minería es una causa de Estado?
Lo que yo veo es una decisión muy fuerte de un gobierno, que tiene respaldo popular, para ir por ese camino. Asegurar que esto va a ser así en el futuro, no se lo puede asegurar en ningún lado, pero la trayectoria del país ofrece ciertas pautas. Además, hay un cambio muy importante en la sociedad respecto de acompañar lo que creen que les va a ser beneficioso y les va a dar prosperidad. Y eso también lo estamos viendo en el sector minero.
–En algún momento la aprobación de los RIGI para los distintos proyectos venía demasiado lenta. ¿Se aceleraron los plazos?
Hace unos meses advertí que el RIGI es como tener una Ferrari, pero el problema era que no le estábamos poniendo nafta. Bueno, el surtidor empezó a despachar combustible, empezaron a salir los RIGI, se empezó a mover el tema y creo que se va a seguir moviendo. Igual, como decía el gran Mostaza Merlo, hay que ir paso a paso. Hay decisiones que son cruciales para el país, no solamente para el sector minero, como la flexibilización laboral, la reforma tributaria y la adecuación de la Ley de Glaciares.
–Un cuestionamiento que se les suele hacer a muchas empresas del sector minero es que prometen grandes inversiones, pero luego ponen excusas para no invertir. En un momento reclamaban acceso preferencial al mercado de cambios, luego el RIGI, luego la falta de infraestructura y últimamente la reforma de la ley de Glaciares.
Para poder desarrollar proyectos como los que necesita nuestro país, para ser previsibles y para estar en condiciones de competir con el mundo esos son temas que deberían estar garantizados. La industria minera tiene características totalmente distintas a lo que estamos acostumbrados los argentinos con nuestra mentalidad cortoplacista. Filo del Sol obtuvo resultados espectaculares. ¿Usted cree que fue porque un geólogo estaba caminando a 5.000 metros de altura, se tropezó con una piedra y se cayó adentro de un depósito lleno de oro y de cobre? No, hace más de 25 años que se está explorando esa zona. A pérdida. ¿Por qué digo a pérdida? Porque a lo mejor eso en ningún momento se iba a convertir en una mina. Entonces, no es que el sector pide por pedir, porque quiere estar cómodo, sino porque las características de la industria minera lo demandan. La infraestructura y los tiempos de la Argentina hoy no están hechos para la industria minera, como sí están hechos en otros países con un desarrollo minero que a su vez ha impulsado otras actividades económicas. Argentina no miró su gran potencial minero hasta la década del 90, y empezó a desarrollarlo en la segunda mitad de esa década. Comparado con países como Canadá o Australia, nosotros somos muy jóvenes y todo este proceso hay que transitarlo. La única manera de avanzar es que los proyectos se vayan realizando y empiecen a mostrar un cambio en la matriz productiva.
La industria minera de Chile y Canadá
–Siempre se suele poner el ejemplo de Chile que comparte la cordillera con Argentina y su producción minera representa 12 puntos del PBI mientras que en Argentina no llega al 1%. ¿Qué hizo Chile que no hizo Argentina?
El gran potencial de Chile es la cordillera. Sus oportunidades de desarrollar otras industrias son más acotadas con respecto a la Argentina. En ese sentido es una situación similar a la de la provincia de San Juan. En San Juan el 70% del territorio es montaña. No van a plantar soja ahí. Ahora bien, desde el punto de vista geográfico, nosotros como país nos asimilamos más a Canadá que a Chile. Por el tamaño y por las oportunidades de generación de desarrollo a partir de determinados recursos. Ahora bien, lo que nosotros tenemos que tener claro es que por tener recursos no somos un país rico, y que es hora de que pongamos foco en la diversificación de nuestra matriz productiva. Si logramos como país aprovechar todas las potencialidades que tenemos la verdad es que Argentina podría ser tranquilamente una potencia. En eso le doy la derecha al presidente. Argentina tiene todas las condiciones para ser potencia, depende puramente de nosotros. Tenemos la posibilidad como país de ampliar la torta y de que haya porciones para todos. Ahora, si nos cerramos y esa torta no se agranda, se va a achicar tanto que va a terminar siendo un alfajor.
–Si la referencia es Canadá, entonces la pregunta es, ¿qué hizo Canadá que la Argentina no hizo?
Canadá no necesita un RIGI porque esa es la regla. El RIGI debería ser la condición general, no la excepción. La discusión no tiene que estar centrada en si desarrollamos o no nuestros recursos naturales sino en cómo los desarrollamos.
–Algunos sectores rechazan que Argentina se convierta en lo que califican como una economía extractivista.
La verdad es que ese término es nefasto. Somos un país que desarrolla su industria y sus potencialidades, y no veo que haya algo de malo en eso.
Modificación de la Ley de Glaciares
–¿La modificación de la ley de Glaciares es indispensable para que los grandes proyectos de cobre arranquen?
No me puedo meter en cada proyecto en particular porque realmente desconozco cómo es su estructura, tamaño y el lugar en el que está e incluso dónde están ubicados los 16.000 glaciares que verificó el IANIGLA, pero si hablamos de seguridad jurídica, hoy la ley de glaciares es una zona gris. El problema de la ley no es su objetivo de protección, que comparto plenamente, el problema son sus definiciones tremendamente amplias, Los expertos señalan que tenés glaciares de escombros que están inactivos y suelos congelados que no aportan agua. Hay una confusión que paraliza proyectos. Esa confusión es la que hay que aclarar, porque hay proyectos que necesitan llevarse adelante, porque son oportunidades de desarrollo para los ciudadanos en un país que lo necesita. Entonces, necesitamos una adecuación técnica.
Con esto no quiero que se crea que estoy hablando de un retroceso ambiental. La minería moderna puede convivir tranquilamente con la protección del agua, pero hacen falta reglas claras y basarnos en la ciencia, no en las interpretaciones ideológicas. Por ejemplo, a menudo se ilustra el debate de la ley de glaciares con imágenes del glaciar Perito Moreno. Viví en Santa Cruz, tuve la oportunidad de estar ahí, de ver rompimientos. Es una obra maestra de la naturaleza que nadie en su sano juicio quiere poner en riesgo. Ahora bien, el Perito Moreno no es el estándar de los 16.000 glaciares que relevó el IANIGLA. Si esos 16,000 cuerpos de agua fueran de la magnitud del Perito Moreno, no habría espacio físico en la cordillera para albergar a todos esos hielos. El debate que se tiene que dar en el Congreso no es sobre esos glaciares icónicos y activos que son intocables. Hay formaciones menores que son imperceptibles, inactivos de roca o fósiles que no aportan agua en absoluto, pero igual se prohíbe la actividad. Se habla del principio precautorio, pero el principio precautorio no es un principio de parálisis, el principio precautorio es estudiar, medir, monitorear con base científica. Prohibir por desconocimiento o poner una imagen distorsionada de la realidad, es frenar el desarrollo.
Acuerdo comercial con Estados Unidos
–Los acuerdos firmados con Estados Unidos para crear una zona comercial preferencial para minerales críticos, ¿cómo pueden impactar en el desarrollo del sector minero argentino?
Creo que va más allá de minerales críticos, pero minerales críticos es uno de los puntos cruciales. Se explica por la necesidad de Estados Unidos de asegurarse nuevas fuentes de abastecimiento para gestionar y generar sus recursos industriales. El litio y el cobre son la base, hoy por hoy, de la generación de la nueva energía. Nosotros estamos posicionados como un país que tiene recursos y muchos nos ven como aliados estratégicos para esta transición a la descarbonización. No me sorprende. Cuantos más tratados de libre comercio la Argentina firme, bienvenido sea. Hace un rato hablábamos de Chile; Chile ha puesto sus productos en el mundo a través de tratados de libre comercio firmados con países desarrollados. No hay lugar a donde vayas que no veas un vino chileno. El mundo necesita la cadena de suministro de minerales críticos, y nosotros tenemos los minerales críticos. Tenemos minerales y recursos humanos talentosos. Podemos ser una fuente de desarrollo de una nueva matriz energética.
–Hoy el litio se exporta a China. Estados Unidos va a querer que vaya a Estados Unidos.
Estimo que sí; pero para eso tiene que tener refinerías y para eso hay que ver de dónde son los capitales que están desarrollando los proyectos. Hoy hay muchos capitales chinos que están desarrollando sus proyectos operativos acá en Argentina, con lo cual va de suyo que ese mineral va a ir a China. Si nos ponemos a hilar fino, el accionista final de las empresas chinas es el Estado chino.
La importancia de la PDAC
–En este contexto de desarrollo de la industria minera argentina, ¿por qué es importante para empresarios y funcionarios venir a la PDAC?
Porque es una de las ferias más importantes del mundo, si no la más importante. Hay una convergencia público-privada muy importante. Es la vidriera ideal para las empresas, fundamentalmente para lo que es el desarrollo sostenible de la propia industria, que es la exploración. Siempre digo que la exploración no es solamente búsqueda de recursos, sino que es lo que sostiene en el tiempo a la industria minera, porque sin exploración no hay proyectos, sin proyectos no hay minas y sin minas no hay minerales. En la PDAC hay todo un sector denominado Investors Exchange, donde las empresas, principalmente juniors, que son las que se dedican a explorar, están exhibiendo las bondades de sus proyectos para buscar inversión.
Es un foco donde comulga el sector público, que va a mostrar las bondades de su provincia o país para atraer inversiones; el sector privado, ya sea el productor para generar negocios o el explorador para encontrar inversiones; y el sector financiero. Converge absolutamente todo lo que se da alrededor de una industria que, como muy pocas, requiere altísimos niveles de financiación a muy largo plazo y trabaja en una comunión público-privada como ninguna otra industria en el mundo.
–Ustedes desde la Cámara Argentino Canadiense cumplen un rol preponderante para potenciar la PDAC y el vínculo entre Argentina y Canadá
Potenciar el desarrollo del comercio entre Argentina y Canadá es una misión esencial. En PDAC propiamente dicho, y dada la magnitud de la feria y lo que es Canadá dentro del universo global de la minería, siendo el principal inversor minero en Argentina, nuestra tarea es de coordinación y de armonización para articular escenarios, eventos, puntos de encuentro y generación de actividades en las cuales puedan convivir los dos países. Este año tenemos tres eventos de magnitud. Uno que hacemos siempre, todos los años, es acompañar a una provincia a hacer una presentación cerrada en el estudio Gowling, que es uno de los más prestigiosos a nivel mundial. Esa provincia tiene la posibilidad de darse a conocer más aún a distintos públicos: clientes del estudio, fondos de inversión y exploradoras que están buscando nuevos horizontes, entre otros. Este año lo vamos a hacer con Mendoza.
Un segundo evento, que este año se reedita, es una actividad para el sector público en la cual reunimos en un workshop a autoridades provinciales canadienses con autoridades provinciales argentinas de minería. Dentro de una serie de tópicos que hemos descrito y que ya hemos compartido con los dos gobiernos, cada provincia canadiense hace una presentación mostrando cómo trabaja desde el sector público determinados temas que hacen a la estructura política, de control, de desarrollo y de incentivo.
El tercer evento está más apuntado al desarrollo de sinergias desde el punto de vista del abastecimiento de las cadenas de suministro entre Argentina, Chile y Perú. Nosotros tenemos una vinculación muy estrecha con la Cámara de Comercio Canadá-Perú y la Cámara Chileno Canadiense de Comercio, y en esta oportunidad estamos armando un cóctel de networking en el cual se está invitando a empresas chilenas, peruanas y canadienses, principalmente proveedores, para darles un espacio distendido para conocerse y empezar a hacer las primeras vinculaciones para el desarrollo de esas sinergias de abastecimiento a los tres países