Milei acelera el plan de relocalización del Conurbano con el RIGI como herramienta y la energía y minería como ordenadores

Milei acelera el plan de relocalización del Conurbano con el RIGI como herramienta y la energía y minería como ordenadores

El discurso en el Congreso oficializó la misión de vaciar de peso económico al bastión histórico del peronismo. Una metralla discursiva contra la industria y la propuesta de una nueva matriz nacional.

Apertura de sesiones en el Congreso Nacional Foto: Pablo Cuarterolo

Así como Raúl Alfonsín quiso trasladar la capital federal a Viedma para descentralizar la política de Buenos Aires, Javier Milei quiere que el núcleo económico de la Argentina se mude a los alrededores de NeuquénEn un discurso sin anuncios de reformas profundas, el Presidente abrió las sesiones ordinarias en el Congreso con la ratificación del plan vertebral de su modelo: la desindustrialización del Conurbano bonaerense y la relocalización productiva entre la cordillera y Vaca Muerta.

“En cinco años, el complejo energético por sí solo estará exportando unos USD 50.000 millones. Esto no es una esperanza, ya es una realidad. El Gran Neuquén, en pocos años, será otra de las metrópolis argentinas”, describió el jefe de Estado. En reemplazo a la industria que nació y se desarrolló en los alrededores de la Ciudad de Buenos Aires, al calor de la sustitución de importaciones a mediados del siglo XX, la administración libertaria apunta todos sus cañones a la energía y la minería. La desarticulación del tejido manufacturero del AMBA esconde, además, una intención política: es el bastión histórico del peronismo, hoy más polarizado, pero de todas formas mayoritariamente opositor a la gestión actual.

Los dos sectores son los que más aprovecharon el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) y que prometen disputarle al campo el lugar que hoy tienen como actores económicos con el poder de aportar un amplio flujo de oferta de divisas. Con ese objetivo, Milei afirmó que su Gobierno buscará que el RIGI deje de ser la excepción para pasar a ser política de Estado y transformar el país en el “más atractivo para invertir en la región”. Hasta ahora, el instrumento de beneficios impositivos tiene prometidos unos USD 11.000 millones en inyección de capital.

Guerra abierta contra el círculo rojo tradicional

El mandatario nacional buscó atacar al peronismo con cifras de su Gobierno y contrarrestar a la industria y sus dirigentes de mayor peso, además de levantarle el perfil al agronegocio. Una estrategia discursiva que mantuvo durante las casi dos horas de sesión, en las que se desenvolvió como un showman con respuestas “filosas” a los gritos de la oposición y arengas de los propios.

“Si no fuera por cavernícolas como ustedes, e hiciéramos las cosas, no como una gran hazaña, sino como la hace Chile, la cordillera nos daría un millón de puestos de trabajo reales; no cosas inventadas en el sector público para tapar las atrocidades en materia de empleo”, apuntó en relación a la minería, un sector que no es considerado de mano de obra intensiva, y al desarrollo de la industria del cobre del país vecino.

En esa línea cuestionó a los gobiernos anteriores por asegurar que “la única forma de generar empleo era sostener un esquema industrial fuertemente subsidiado”. “Para tener este relato se impidió activamente el desarrollo del agro y de las economías regionales con las retenciones, al tiempo que se limitaba el comercio con todo tipo de restricciones a las importaciones, que encarecieron todos los insumos industriales locales”, apuntó el Presidente.

Para profundizar el contrapeso, volvió a subir al ring a las dos mayores figuras de la industria pesada del círculo rojo. Sin nombrarlo, acusó al dueño de Grupo TechintPaolo Rocca, de querer tensionar el mercado cambiario con el giro de dividendos. «¿O acaso les parece normal pagar la tonelada de tubo de acero USD 4.000 dólares, cuando se paga USD 1.400; y que si no se accede a dicho capricho, se amenaza con adelantar el pago de dividendos para intentar poner en jaque al mercado de cambios?», desafió el mandatario en referencia a la licitación por los tubos del gasoducto para el proyecto de GNL.

Y continuó: «¿O acaso les parece bien pagar los neumáticos tres o cuatro veces más caros, contra la extorsión de tirar 920 trabajadores a la calle, mientras se negocia la protección para el sector del aluminio?». Tal como contó PERFIL, el Gobierno eligió a sus amigos y enemigos del establishment nacional y abrió una grieta entre los empresarios más poderosos del país.

El remate fue transversal y barrió con el sector textil y de consumo masivo, exhibiendo la convicción de importar para disciplinar los precios. «¿O acaso les parece bien pagar una remera básica USD 50 dólares, cuando la importada cuesta USD 5? Obviamente, la respuesta sectorial no es tan burda. Se habla de apertura indiscriminada, mientras que, cuando se mira el coeficiente de apertura del comercio exterior, la Argentina es el país más cerrado del mundo por lejos para su nivel de PBI», remató.

La nueva ecuación geográfica y el salvavidas macro

En contraposición a la desarticulación del tejido manufacturero del AMBA, la nueva hoja de ruta oficial plantea que el abaratamiento del costo energético en boca de pozo será el imán para radicar a los nuevos ganadores del modelo en la Patagonia. «Pero este boom no es solo una noticia para el sector energético. Es la base de una realización nunca antes vista. La energía barata es el insumo transversal que cambia la ecuación de localización industrial«, argumentó.

En esa línea, delimitó qué sectores tendrán luz verde para operar y con qué coordenadas geográficas. «Donde hay energía abundante y barata se instala la industria pesada. Veremos crecer la petroquímica, la siderúrgica, el aluminio —pero no el del tongo—, la producción de hidrógeno, el procesamiento de litio y minerales críticos«, enumeró, para luego sumar el guiño tecnológico: «Y veremos data centers y capacidad de cómputo instalarse en la Patagonia, donde el frío natural y la energía implican y crean condiciones únicas para la infraestructura de la inteligencia artificial. Digo, al margen del capital humano enorme que tenemos para responder a esa demanda».

Para justificar la viabilidad de esta reconfiguración estructural y el costo del ajuste, el mandatario se aferró a los datos duros de la macroeconomía. Tras admitir en un tramo del discurso que el país logró salir «de la malaria», eludió proyectar cualquier escenario esperanzador de recuperación del consumo masivo a corto plazo. «Y todo esto sin enviar a la economía a una megarrecesión, sino volviendo a retornar al sendero de crecimiento económico», sostuvo.

Para sustentar su tesis, sacó a relucir las cifras oficiales de actividad transable: «En 2024, la actividad económica, medida por el EMAE mensual desestacionalizado, creció un 6,6% punta a punta, es decir, diciembre de 2024 contra diciembre de 2023. Mientras que durante 2025 el crecimiento fue de 3,3%, por lo que hace dos años seguidos que la economía crece y acumula una mejora de más del 10%. Esto es: estamos saliendo del pozo»

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