Generaciones enteras aportaron a este presente, a 82 kilómetros de Bariloche, en el “Portal de la Línea Sur”. Marcada por un pasado económico complejo, pudo reordenarse y hoy ostenta a su primera intendenta mujer, dispuesta a superar cada desafío.
Pilcaniyeu celebra este lunes nada menos que 105 años de vida y a pesar de tanta historia acumulada, hay raíces que aún se riegan, con agua del río homónimo o con el Pichi Leufú, un poco más al oeste. La fiesta se adelantó al fin de semana que pasó porque para celebrar no hay fecha.
En la transición entre el bosque andino y la estepa, sus familias conviven con el contraste entre el frío seco del invierno y los registros del verano: después de heladas épicas en 2025, en enero del 2026 tuvieron alerta amarilla por calor extremo. Aún así, generaciones enteras aportaron a este presente, a 82 kilómetros de San Carlos de Bariloche y a más de 900 metros sobre el nivel del mar, como dice la cartelería en la histórica estación ferroviaria.
Fundada por un decreto del expresidente Hipólito Irigoyen, firmado el 23 de febrero de 1921, la reseña del Gobierno provincial recuerda que en su comunidad confluyeron los pobladores originarios desplazados por el avance militar que llegaba por el Limay, junto con inmigrantes europeos y sirio-libaneses, que se radicaron en la zona, “atraídos por el surgimiento de la actividad agroganadera y el comercio”.

Sus calles atestiguan parte de esa identidad y por eso en sus esquinas es posible leer junto a San Martín y Belgrano, los homenajes a distintas figuras de otro tiempo, así como también a la fauna y la flora autóctona: Aime Paine, Ceferino Namuncurá, Calfucurá y también Los Choiques, Los Neneos.
Lo mismo ocurre con la emblemática Sayhueque, donde funciona el Municipio. De todos modos, lo más probable es que vecinas y vecinos sigan ubicándose con referencias propias, como ocurre en todo pueblo en el que “se conocen todos”.
Pasa el tiempo y su paisaje urbano sigue mostrando en pie la fachada de edificios convertidos en reliquias, como lo fueron el Hotel Jalil (1942), la propia sede de Policía, la panadería “Flor de Asturias” y otros anónimos, con techo a dos aguas y hasta paredes cubiertas con madera al estilo cabaña.
Daniela Cornejo (JSRN) es actualmente la intendenta en este punto en el interior de Río Negro, conocido para quienes llegan desde Bariloche y Dina Huapi como “El Portal de la Línea Sur”, porque allí se abre un racimo de pueblos y parajes hermanos, conectados por el mismo sentido de pertenencia.

Primera mujer en conducir el destino de su localidad, donde nació y se crió entre apenas 1400 habitantes, esta jefa comunal llegó al cargo con años de experiencia previa en la tarea municipal y después de dos décadas de una misma gestión anterior, por lo que su nuevo rol fue todo un desafío en muchos aspectos. Aún así, hoy puede celebrar los avances en servicios y mejoras para los vecinos del radio urbano y el acompañamiento a aquellos pobladores que viven en zonas más alejadas.
Marcada por un pasado económico complejo, frente a las dificultades en la actividad ganadera y el límite a la expansión local que representaron las propiedades privadas que rodean su ejido, Pilcaniyeu pudo a su manera reordenarse para no caer en el desaliento.
Si bien en el último tiempo crecieron en la región actividades mineras, su gente insiste en no perder su esencia, desde la ganadería, el turismo rural, la tradición en las fiestas populares y el trabajo comunitario de las iglesias cristianas, entre otras alternativas. Frenar el éxodo de los jóvenes hacia ciudades más grandes, sigue siendo el mayor deseo a la hora de cantar “que los cumplas feliz”.
