El asesor ambiental de Terra Ignis defendió el acuerdo con YPF, aseguró que los pasivos ambientales fueron cuantificados y que la provincia exigirá reglas más duras para que ninguna empresa vuelva a irse sin reparar los daños. “La actividad energética sólo es estratégica si es ambientalmente sustentable”, advirtió.
Río Grande.- En medio del debate por la cesión de áreas de YPF a Terra Ignis, el asesor ambiental de la empresa provincial, Sergio Federovisky, salió a poner el foco en uno de los puntos más sensibles de la transición como son los pasivos ambientales.
En dialogo con FM del Pueblo, fue categórico al sostener que “desde el primer momento, Terra Ignis puso como prioridad identificar, valorizar y analizar todos los pasivos ambientales asociados a los activos que se transferían, no miramos para otro lado”
Una herencia incómod
Federovisky contextualizó el problema con crudeza y recordó que “la historia petrolera en la Patagonia, la versión no fracking, dejó una larga lista de episodios ambientales que derivaron en pasivos con consecuencias no sólo ecológicas, sino también sociales y judiciales”.
“En otros casos, una provincia podría haberse apurado a quedarse con los activos y minimizar el tema ambiental, acá no fue así”, subrayó.
Según explicó, durante “2024 y parte de 2025 se realizó una consultoría financiada por el CFI que permitió identificar y cuantificar los pasivos, esa información fue incorporada a la negociación con YPF y validada por la Legislatura en el acuerdo de cesión”.
El dato político no es menor porque los pasivos no quedaron en una zona gris, sino que forman parte explícita del marco legal que habilita la transferencia
Indemnización y remediació
Federovisky afirmó que “YPF se hizo cargo de una indemnización destinada a garantizar la remediación de los pasivos listados en el acuerdo, con esos recursos, Terra Ignis avanza ahora en el proceso efectivo de saneamiento”.
“La idea es que los activos que eventualmente se pongan en valor no arrastren la rémora ambiental ni la amenaza judicial que esos pasivos podrían implicar”, señaló
Endurecer las regla
Pero el asesor fue más allá del caso YPF y reconoció que “la provincia debería reforzar su legislación para exigir que toda empresa que explote hidrocarburos esté obligada, por ley, a hacerse cargo de los pasivos al final de su operación”.
“Hay leyes nacionales que lo exigen, pero reforzar con normativa provincial sería muy potente”, sostuvo, sobre que no vuelva a repetirse un escenario donde una empresa se retira y la remediación queda como problema heredado
Un proceso sin fecha de cierr
Consultado sobre plazos, Federovisky fue realista al describir que “no todos los pasivos son iguales”.
“Algunos tienen resolución relativamente sencilla, otros requieren procesos tecnológicos más complejos y costosos”.
Además, la provincia necesita “desarrollar infraestructura específica, como un relleno de seguridad para el tratamiento final de residuos petroleros, similar al que opera en Neuquén en la cuenca de Vaca Muerta”.
Pero dejó en claro que no se trata de un operativo puntual, sino de una política permanente.
“Es un proceso que se inicia y que debe convertirse en política de Estado. Que dentro de diez años podamos mirar hacia atrás y ver que no sólo se remediaron los pasivos existentes, sino que además se evitó la generación de nuevos”, afirmó
La bandera ambiental de una empresa estatal
Federovisky destacó que “Terra Ignis, aunque pueda asociarse con capital privado, es una empresa creada por el Estado provincial y, por lo tanto, responde a una lógica estratégica pública”.
“No es un simple vehículo para inversiones. Es la garantía de que el diseño estratégico de la actividad energética esté en manos del Estado, es decir, de la sociedad”, sostuvo.
En ese diseño estratégico, remarcó, lo ambiental ocupa un lugar central, dado que “no puedo garantizar que esa dimensión estuviera incluida si todo estuviera en manos exclusivamente privadas”, deslizó.
La frase marca una línea política, donde el Estado no sólo como socio, sino como garante de un modelo energético que combine explotación con control ambiental.
De las piletas abiertas al estándar actual
El asesor recordó que “hace apenas 20 o 30 años en la Patagonia morían aves en piletas de petróleo abiertas, algo considerado normal en la actividad de entonces”.
“Hoy la exigencia ambiental es otra. Tenemos normativa, compromiso institucional y control social”, dijo.
Y defendió que “Argentina, con una industria petrolera históricamente liderada por YPF, también desarrolló capacidad tecnológica para remediar y prevenir daños ambientales”.
El mensaje de fondo
La transición hacia Terra Ignis no es sólo un cambio empresarial, sino una oportunidad para redefinir el modelo energético fueguino, remediar lo que quedó atrás, evitar nuevos pasivos y convertir la cuestión ambiental en política de Estado, oorque, como sintetizó Federovisky, la actividad petrolera puede ser estratégica, pero sólo si es sustentable y en Tierra del Fuego, esa discusión ya no es técnica, es política