Un relevamiento nacional de D’Alessio IROL y Berensztein señala que el 57% considera que la economía está peor que hace un año y que la inseguridad encabeza las preocupaciones con 64%.
El Gobierno nacional arrancó 2026 con un escenario de fuerte polarización política y persistente malestar económico. Según la última encuesta de D’Alessio IROL junto a Berensztein, el oficialismo mantiene firme su base de apoyo, pero no logra ampliar su respaldo más allá de su segmento electoral.
El estudio indica que el 54% de los encuestados evalúa de manera negativa la gestión del presidente Javier Milei, mientras que un 45% la califica positivamente. La distribución reproduce casi sin cambios el cierre de 2025 y refleja una marcada segmentación por identificación partidaria.
Entre quienes votaron a La Libertad Avanza en las legislativas de 2025, el 91% aprueba la gestión. En cambio, entre los votantes de Fuerza Patria el rechazo trepa al 99%, y entre los electores de Provincias Unidas el 70% tiene una opinión negativa del Gobierno.
Economía: percepción negativa y expectativas divididas
En materia económica, el diagnóstico social continúa siendo adverso. El 57% considera que la situación económica actual está peor que hace un año, frente a un 42% que cree que está mejor. Las expectativas a futuro también se mantienen estables: el 52% piensa que la economía empeorará en los próximos doce meses, mientras que el 45% confía en una mejora.
La percepción sobre la situación personal resulta aún más crítica. El 61% afirma estar peor económicamente que el año pasado, por tercer mes consecutivo. Sin embargo, entre los votantes oficialistas el optimismo persiste: el 71% de quienes eligieron a LLA asegura estar mejor o igual, tres puntos más que el mes anterior. En contraste, el 94% de los votantes de Fuerza Patria sostiene que su situación empeoró.
El informe señala que “la evaluación sobre la situación económica actual se mantiene en los mismos valores que hacia fines de 2025”, lo que sugiere una estabilización del humor social, aunque en niveles mayormente negativos.
Inseguridad y economía, en el tope de las preocupaciones
Por tercer mes consecutivo, la inseguridad encabeza el ranking de preocupaciones con un 64% de menciones. Le siguen la incertidumbre sobre la situación económica (61%) y la falta de propuestas para el crecimiento (57%).
La agenda también varía según la identidad política. Entre los votantes libertarios, la inseguridad alcanza el 80% y la impunidad de los actos de corrupción kirchnerista el 68%, sin que otros temas superen el 50%. En cambio, entre los votantes de Fuerza Patria predominan preocupaciones económicas: 89% menciona la incertidumbre económica, 87% los ajustes del Gobierno, 80% la falta de propuestas de crecimiento y 75% la inflación.
Imagen de dirigentes: sin saldos positivos
En el capítulo de imagen, ningún dirigente logra diferencial positivo. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, lidera el ranking con 41% de valoración positiva, aunque cayó tres puntos respecto del mes anterior. La siguen el diputado Diego Santilli y el propio Milei, ambos con 40%.
Dentro del peronismo, Cristina Fernández de Kirchner registra 29% de imagen positiva y 65% de rechazo, sin variaciones respecto de meses previos. El gobernador bonaerense Axel Kicillof alcanza 36% de aceptación y 61% de negativa, lo que lo posiciona como el opositor con mejor desempeño relativo, en niveles similares a Mauricio Macri y la vicepresidenta Victoria Villarruel.
El análisis por voto confirma la fuerte segmentación: entre los votantes de LLA, Milei y Bullrich concentran 87% y 86% de valoración positiva, respectivamente. Entre los electores de Fuerza Patria se destacan Kicillof (89%), Cristina Kirchner (76%) y Juan Grabois (74%). Los votantes de Provincias Unidas muestran mayor indiferencia hacia la mayoría de los dirigentes, con excepción de Villarruel, quien obtiene 55% de imagen positiva en ese segmento.
Un escenario consolidado, pero polarizado
El relevamiento concluye que el Gobierno “se afianza en su segmento”, manteniendo niveles muy altos de aprobación entre sus votantes, aunque sin revertir la percepción negativa mayoritaria sobre la economía ni ampliar su base de apoyo.
A comienzos de 2026, el clima social aparece estabilizado, pero tensionado: la inseguridad domina la agenda pública, la economía continúa siendo un factor de malestar y el mapa político sigue atravesado por una profunda polarización