Alfredo Cornejo / Mendoza Today
En este punto es en el que Mendoza se juega la posibilidad de demostrar que existe vida y rentabilidad más allá de los gigantes estatales, transformando una serie de pozos en la moneda de cambio para su autonomía política frente a la Casa Rosada.
Es bien cierto que Neuquén termina por acaparar todas las miradas gracias al desarrollo de Vaca Muerta, por lo que el Gobierno de Alfredo Cornejo tomó la decisión de implementar un modelo de licitación permanente que busca captar a otras empresas medianas y pequeñas con el fin de reactivar los pozos petroleros que YPF considera marginales.
Este movimiento, realizado desde el Ministerio de Energía y Ambiente conducido por la ministra Jimena Latorre, es una respuesta política al vaciamiento de inversiones nacionales en la cuenca mendocina.
En tal sentido, la estrategia se basa en el cierre de la licitación masiva de 12 áreas hidrocarburíferas previsto para finales de este corriente mes de febrero con el que se busca priorizar la inversión por sobre el pago de cánones iniciales.
Básicamente, la apuesta del Gobierno es que empresas más chicas tomen el control de estos conglomerados garantizando un flujo constante de regalías que hoy representan una parte importante del sostén del presupuesto provincial frente al recorte de transferencias nacionales.
No obstante, se espera que parte de esta estrategia cuente con cierta resistencia de parte de la sociedad mendocina, teniendo en cuenta que la reactivación de la lengua mendocina de Vaca Muerta mediante técnicas de estimulación hidráulica vuelve a poner en el centro del debate la Ley 7722 y el uso del agua en una provincia en emergencia hídrica permanente.
Mientras Cornejo utiliza su peso en la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (OFEPHI) para blindar los derechos de las provincias dueñas del recurso, el peronismo local y gremios como el Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Cuyo observan con cautela si este recambio de actores vendrá acompañado de una estabilidad laboral real o si será el inicio de una precarización bajo el paraguas de la eficiencia.
En este punto es en el que Mendoza se juega la posibilidad de demostrar que existe vida y rentabilidad más allá de los gigantes estatales, transformando una serie de pozos en la moneda de cambio para su autonomía política frente a la Casa Rosada.
Para saber si finalmente esta medida tuvo éxito, bastará con observar si las pymes petroleras logran, para el segundo semestre de este año, revertir la curva de declive de la producción local