El intendente Juan Raúl Martínez advirtió que la apertura de subáreas no resuelve los problemas estructurales del puerto y reclamó una discusión profunda sobre el modelo del langostino, con reglas claras que garanticen descargas, empleo e inversión en Puerto Deseado.
Martínez explicó que durante la temporada 2024, en las Subáreas 13, 14 y 15 —las más cercanas a Puerto Deseado— se pescaron cerca de 30 mil toneladas de langostino, pero solo poco más de 10 mil toneladas se descargaron en el puerto local, lo que demuestra que la cercanía al recurso no asegura actividad ni empleo en la ciudad.
En ese sentido, remarcó que las subáreas se habilitan de acuerdo a la cantidad del recurso y el nivel de fauna acompañante, y no por una decisión política, y aclaró que la temporada 2025 no puede tomarse como referencia válida debido a las dificultades que tuvo su inicio, lo que derivó en un arranque tardío y bajas capturas. “En la Subárea 16, por ejemplo, directamente no se pescó langostino”, señaló.
El jefe comunal fue contundente al afirmar que el convenio del Golfo San Jorge, tal como está planteado actualmente, “perjudica estructuralmente a Puerto Deseado”. Si bien destacó que la veda es una medida acertada desde el punto de vista de la conservación y que debe continuar, advirtió que es el único puerto que ve caer sistemáticamente sus descargas como consecuencia directa de ese esquema.
“Con las reglas actuales, abrir subáreas cercanas es patear la pelota para adelante. La mayor parte del recurso se pesca cada vez más lejos de nuestro puerto y no existen mecanismos claros que garanticen que el langostino se descargue efectivamente en Puerto Deseado”, sostuvo.
Martínez advirtió además que esta falta de previsibilidad genera desinversión local. “Empresas históricas de Deseado, incluso aquellas que tenían cámaras y estructura en la ciudad, comenzaron a invertir en otros puertos. Mientras el langostino estuvo cerca, descargaban acá; cuando el recurso se desplazó al norte, esas inversiones se consolidaron afuera y Puerto Deseado empezó a perder actividad y empleo”, explicó.
Para el intendente, esta situación “no va más” y requiere un cambio profundo. En ese marco, planteó la necesidad de dar una discusión de fondo sobre el negocio del langostino, al considerar que el modelo actual ya no es viable. “Durante años fue un negocio extraordinario que permitía trabajar cuatro meses, exportar y obtener rentabilidad. Hoy ese escenario cambió por el contexto internacional, la competencia del langostino de criadero y el aumento de los costos”, indicó.
En esa línea, propuso avanzar hacia un nuevo esquema productivo que no esté basado exclusivamente en el langostino, sino que vincule los permisos a la pesca de otras especies, a más meses de actividad durante el año y, fundamentalmente, al agregado de valor en tierra.
También planteó herramientas concretas como la cuotificación del langostino, tal como ocurre con otras especies, y esquemas diferenciados de apertura y cierre de temporada que contemplen las desventajas de los puertos más alejados del recurso. “Hoy un barco con asiento en Puerto Deseado pierde días de pesca cuando el recurso está lejos, mientras otros pueden realizar más mareas en la misma temporada. Estas asimetrías existen y hay que corregirlas”, remarcó.
Finalmente, Martínez sostuvo que el objetivo debe ser claro y medible: garantizar un volumen mínimo de descargas en Puerto Deseado, estimado en al menos 25 mil toneladas por temporada, sin perjudicar a las empresas que sí tienen asiento en la ciudad.
“Estamos a tiempo de cambiar las cosas. Puerto Deseado tiene infraestructura, tiene recurso y tiene trabajadores capacitados. Muchas de estas decisiones no dependen del municipio, pero siempre manifesté esta posición y estoy dispuesto a trabajar donde haga falta, porque el puerto es el motor económico de nuestra ciudad”, concluyó.
El intendente subrayó que este debate debe darse con diálogo y consensos, con una mirada estratégica que permita sostener la actividad pesquera a largo plazo, cuidando el recurso, el trabajo y el desarrollo de las comunidades portuarias