El funcionario Adrián Casadei detalló cómo la instalación de gasoductos y buques gasificadores en San Antonio Este transformará el Golfo San Matías en un eje clave de exportación de Vaca Muerta. Subrayó que este impulso industrial convivirá con actividades como el turismo y la fruticultura.
La infraestructura energética que conecta Vaca Muerta con el Golfo San Matías está a punto de transformar San Antonio Este en un polo logístico clave de Río Negro. Según el intendente Adrián Casadei en su entrevista en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), la obra permitirá combinar la expansión industrial sostenible y planificada con el desarrollo de actividades tradicionales como el turismo, la pesca y la generación de empleo local.
El político y abogado argentino, Adrián Casadei, se desempeña como intendente municipal de San Antonio Oeste, en la provincia de Río Negro. Sumado a eso, estudió abogacía en la Universidad Nacional de La Plata y fue legislador provincial antes de asumir como jefe comunal de esa ciudad costera. Además, forma parte del espacio Juntos Somos Río Negro y ha encabezado la gestión municipal desde 2019.
Los tubos controvertidos para el gasoducto de Vaca Muerta, fabricados por Welspun (India) en lugar de Techint de Paolo Rocca —a quien Milei llamó «Don Chatarrín de los tubitos caros»—, llegan al puerto de San Antonio Este en Río Negro, clave para el proyecto GNL de Southern Energy. El intendente es responsable deSan Antonio Este, San Antonio Oeste y Las Grutas, ¿ve en la obra un impulso transformador?
La verdad que para nosotros tenemos en la zona cinco economías importantes. Una de las principales es el turismo. Tenemos al PAT, que es la única empresa de Sudamérica que produce carbonato de sodio. El puerto de aguas profundas, que es el puerto del este, funciona como un puerto más exportador, desde donde sale toda la fruta, pera y manzana del Alto Valle de Río Negro. Además, contamos con productores de aceite de oliva, cuatro de ellos ya consolidados, y otras actividades complementarias como el campo y sectores relacionados.
Se trata de una nueva economía, un cambio de matriz significativo, y nuestra responsabilidad principal es que no afecte a ninguna otra actividad. Sabemos que es un sector abismalmente más grande que los actuales, por lo que debemos prestarle atención para que no interfiera con las economías existentes y pueda crecer. Creemos que estamos dando los primeros pasos en este sentido. Toda la discordia generada ya se está abordando en nuestra zona mediante el CESA y las empresas involucradas: una empresa colombiana que lleva adelante el ducto subterráneo en el mar y una firma argentina que construye el gasoducto desde San Martín hasta la costa, dado que el primer barco autorizado utiliza el gasoducto San Martín, el primero que hubo en el país.
El segundo barco requerirá la construcción de un gasoducto específico, que ha generado la polémica sobre los caños. Consideramos que estos dos proyectos ya están aprobados. Posteriormente, vienen los acuerdos de YPF que firmó el gobernador Alberto Weretilneck con el presidente de YPF para la instalación de nuevos barcos en la zona. Esto exigirá del gobierno provincial, del municipio y de todos los actores involucrados un trabajo intenso de control, contención y aprovechamiento para los rionegrinos, patagónicos y argentinos que puedan beneficiarse.
Para explicar a los porteños, desde el punto de vista geográfico, lo que se plantea a partir del boom de Vaca Muerta —que impulsó el crecimiento de Neuquén— es una especie de línea estratégica entre Vaca Muerta, Río Negro, San Antonio Oeste y San Antonio Este. El objetivo final es una alianza entre Río Negro y Neuquén: uno produce, el otro desarrolla la infraestructura de exportación.
Vaca Muerta concentra la mayor cantidad de hectáreas, aunque Río Negro también participa.
La alianza entre los gobernadores Figueroa y Weretilneck busca que toda la producción de Vaca Muerta, desde el oeste al este del territorio de Río Negro, salga por el Golfo San Matías, que por sus características es ideal para la instalación de los buques. No hay oleaje fuerte, los vientos son moderados, las mareas son adecuadas y garantizan seguridad. La estrategia y el convenio ya están definidos.
Dentro de diez años, al volver a San Antonio Este, se observará un boom inmobiliario y una ciudad transformada, similar a lo ocurrido en el sur de Neuquén.
Así es. Estimo que sucederá de esa manera. El primer barco operará a principios de 2027 y el segundo, a mediados del mismo año. Prevemos un crecimiento importante, ya perceptible. Recién tuve una reunión con una de las empresas que trabaja en la ampliación de la planta impulsora del gasoducto San Martín, multiplicada por tres, la cual demanda vivienda, servicios de salud y suministro de agua cruda y potable.
Por ello, consideramos que en los próximos cuatro o cinco años toda la zona experimentará un cambio significativo.
MV