Argentina va a Washington por minerales críticos y la discusión pasa por litio y cobre

Argentina va a Washington por minerales críticos y la discusión pasa por litio y cobre
La invitación llega con un calendario marcado y una consigna que, puertas adentro, se lee en voz baja: cadenas de suministro estratégicas. El Gobierno nacional confirmó que asistirá el 4 de febrero a la primera reunión convocada por Estados Unidos para discutir minerales críticos, con un objetivo explícito: reducir la dependencia de China en sectores sensibles. En ese tablero, Argentina aparece por su oferta de litio y por el potencial del cobre, con una discusión que no se agota en cuánto se extrae, sino en quién procesa, quién financia y quién compra.

El dato político se expresó en un posteo desde Davos. El canciller Pablo Quirno informó la invitación del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, y dejó una definición que funciona como carta de presentación. “Argentina fue convocada a participar del encuentro inaugural sobre Minerales Críticos que encabezará @SecRubio el 4 de febrero en el Departamento de Estado. Será un honor representar a nuestro país y trabajar con socios internacionales en cadenas de suministro estratégicas para fortalecer la cooperación y atraer inversiones para la Argentina”. La frase encuadra el tono: cooperación, logística global e inversiones.

En Washington, el giro no se limita a buscar minerales en bruto. La Orden Ejecutiva firmada por Donald Trump el 15 de enero, citada en el texto fuente, apunta también al procesamiento y los productos derivados, donde China corre con ventaja. Ahí se abre una de las discusiones menos vistosas y más determinantes: no alcanza con tener salares o yacimientos si la etapa que agrega valor queda en otro lado, y si los compradores premian esa integración con contratos y financiamiento.

En el diagnóstico estadounidense, la dependencia se mide con números duros. La especialista Gracelin Baskaran, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), sostuvo que EEUU es “completamente dependiente de la importación de 12 minerales críticos y de la importación de más de la mitad de su consumo de otros 29”. Y remarcó el objetivo político-industrial: “Aumentar la coordinación con nuestros socios y aliados es central para reducir la vulnerabilidad de la cadena de provisión y la dependencia de China”. Son frases que vuelven sobre la misma idea: menos vulnerabilidad, más coordinación entre países amigos.

Baskaran también dejó una radiografía que explica por qué la discusión se vuelve compleja cuando se pasa de la extracción al refinado. “Aunque China produce solo cerca del 10% de la producción global de litio, cobalto y cobre -resalto- controla entre 40% y 90% de la capacidad de procesamiento de esos materiales”, afirmó. Esa proporción pone en primer plano el eslabón del procesamiento, porque ahí se juegan los precios, la disponibilidad y el poder de negociación en mercados que abastecen electrónica, telecomunicaciones, energía, defensa y seguridad.

En ese mapa, Argentina llega con un perfil marcado por el litio y con un dato que mezcla oportunidad y dependencia. El texto fuente señala que en 2025, con casi 100.000 toneladas de Carbonato de Litio Equivalente (LCE), el país recuperó el cuarto puesto como productor mundial. También expone un punto sensible: cerca del 70% de las exportaciones argentinas de LCE van a China, que no solo compra, sino que domina el procesamiento global. La pregunta que sobrevuela el encuentro en Washington es cuánto se puede diversificar sin romper contratos ni espantar inversiones.

Minerales críticos (1)

El mercado, además, no ofrece certezas fáciles. La nota base menciona que el precio del litio volvió a superar los USD 20.000 la tonelada hacia fines de 2025, empujado por demanda y oferta ajustada, pero con advertencias sobre volatilidad por la capacidad china de influir en el equilibrio. También incorpora cifras de Trading Economics: al jueves 22 de enero, el litio acumulaba en el mercado spot un aumento del 65% en lo que va de 2026 y del 111% en los últimos 12 meses. En un negocio que cambia rápido, esa volatilidad pesa tanto como cualquier comunicado.

El otro mineral que asoma en la conversación es el cobre, y ahí la Argentina juega más por lo que promete que por lo que ya exporta. En el presente, el texto fuente describe una producción artesanal en la mina “Martín Bronce”, en Jujuy, mientras los proyectos grandes se ordenan bajo el RIGI y el interés de empresas de primera línea. La consultora Benchmark Mineral Intelligence aportó una cifra que funciona como señal de ambición: de los 12 mayores proyectos cupríferos greenfield del mundo, 4 están en Argentina, y un grupo ampliado podría llegar a producir hacia 2035 casi 1,2 millones de toneladas anuales.

El clima inversor también se mueve con las reglas internas, y no solo con la geopolítica. El presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), Roberto Cacciola, vinculó expectativas con una discusión local sensible y con montos concretos. “Si se aprueba la reformulación de la Ley de Glaciares que planteó el gobierno, las perspectivas en cobre son excelentes: este año las inversiones serán unos USD 2.000 millones y en 2027 más de USD 5.000 millones”, dijo. En el sector, esa frase se lee como una condición: permisos, normas y previsibilidad pesan tanto como el precio internacional.

En paralelo, el texto fuente muestra que no todos los “minerales críticos” ofrecen una respuesta rápida para Argentina. Sobre tierras raras, el propio Segemar aparece como referencia para dimensionar recursos, pero con reservas sobre el estado del conocimiento. Martín Gozalvez, director del Instituto de Geología y Recursos Minerales del organismo, lo admitió sin vueltas: “sabemos muy poco de las Tierras Raras en la Argentina”. Y Miguel Soler, de MMC Consulting, fue todavía más directo sobre el estado real del tema: “En Argentina no hay nada en tierras raras que se esté moviendo seriamente”.

Con ese cuadro, el viaje del 4 de febrero no se reduce a una mesa de relaciones exteriores. Para el Gobierno, la invitación puede abrir puertas en financiamiento y en acuerdos de suministro, pero también exige definiciones sobre procesamiento, destinos y convivencia con socios chinos en proyectos locales. La propia nota fuente menciona un punto que funcionará como termómetro: la posible presentación al RIGI de Pozuelos-Pastos Grandes, donde participa Ganfeng Lithium, en un contexto en el que EEUU busca fijar estándares y condiciones para su red de abastecimiento. Entre la foto y el negocio, el detalle suele estar en los contratos.

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