Según el gremio conducido por Gustavo Sol, la petrolera estatal busca permitir que los camiones de larga distancia provenientes de las canteras de Entre Ríos ingresen directamente a los pozos. Esta decisión operativa, orientada a reducir costos logísticos, dejaría sin funciones a más de 2.000 camioneros de la región que hoy se encargan del traslado desde las plantas de acopio en Añelo hasta los yacimientos.
El impacto en la «Última Milla»
Actualmente, el sistema funciona en dos etapas: los camiones entrerrianos llegan hasta plantas de tratamiento y, desde allí, transportistas regionales realizan el tramo final. El cambio propuesto por YPF rompería este equilibrio.
El sindicato denuncia que se contratan fleteros externos que cobran tarifas mucho menores y no cumplen con las normativas que sí se les exigen a las empresas locales. La medida no solo afecta a los choferes, sino que impacta en toda la cadena de servicios indirectos como talleres, estaciones de servicio y comercios de Neuquén y Río Negro.
Para YPF, la optimización de la logística es clave para mejorar la rentabilidad de la formación, considerada la principal fuente de divisas del país.
Un conflicto de alcance nacional
La tensión en Vaca Muerta no es un problema menor para el Gobierno. Cualquier interrupción en la actividad hidrocarburífera afecta la producción de gas y petróleo, vital para la balanza energética. El gremio ya inició asambleas y no descarta medidas de fuerza que paralicen los yacimientos si no se garantiza la prioridad de la mano de obra regional.
Desde Entre Ríos, principal proveedor de la arena de fractura, se sigue el conflicto con atención, ya que cualquier traba en el destino final podría ralentizar el ritmo de salida de material desde las canteras de Diamante e Ibicuy.