La reducción al 0% del aporte obligatorio apunta a aliviar a las empresas de Tierra del Fuego en medio de la apertura de importaciones y la caída de la competitividad del sector electrónico.
La decisión del Gobierno nacional de reducir a 0% el aporte obligatorio de las empresas radicadas en Tierra del Fuego al Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva Fueguina (FAMP-Fueguina) reconfigura el delicado equilibrio entre competitividad, empleo y promoción industrial en el extremo sur del país.
La medida llega en un contexto de fuerte presión para el sector electrónico, atravesado por la apertura de importaciones y la eliminación de aranceles a los celulares, un combo que encendió alarmas en la provincia.
El aporte, que hasta ahora representaba el 15% del beneficio obtenido por la exención del IVA, había sido creado en 2021 como una herramienta clave para financiar la diversificación productiva fueguina y reducir la histórica dependencia de la industria electrónica. Sin embargo, las cámaras empresarias UIF y AFARTE advirtieron que el esquema vigente se había transformado en una carga insostenible frente al nuevo escenario de competencia externa, al punto de poner en riesgo la continuidad de varias plantas industriales.
UN ALIVIO FINANCIERO EN MEDIO DE UN ESCENARIO ADVERSO EN TIERRA DEL FUEGO
Con la nueva resolución, las empresas dejan de realizar ese aporte obligatorio, lo que representa un alivio inmediato en sus costos operativos y en el flujo de caja. Desde el sector privado remarcaron que la quita del 15% permitirá ganar oxígeno en un momento crítico, marcado por el ingreso de productos importados a menor precio y la pérdida de competitividad del ensamblado local.
No obstante, la eliminación del aporte no implica una liberación total de compromisos. Las firmas que ya tengan proyectos aprobados por el Comité Ejecutivo de la FAMP-Fueguina deberán cumplirlos en los términos establecidos. En caso de incumplimiento, estarán obligadas a reintegrar los montos originalmente retenidos, junto con los intereses correspondientes, lo que mantiene vigente la responsabilidad asumida en años anteriores.
El FAMP-Fueguina fue concebido como un fideicomiso público orientado a financiar nuevos proyectos productivos, promover empleo sostenible y ampliar la matriz económica provincial, históricamente concentrada en la electrónica de consumo. La reducción del aporte abre interrogantes sobre la capacidad futura del fondo para cumplir ese rol estratégico, especialmente en un contexto donde la provincia necesita alternativas productivas para sostener el empleo.
Desde el Gobierno nacional y desde el propio ámbito del fondo argumentan que la medida apunta a evitar cierres de fábricas y despidos, priorizando la continuidad de la actividad industrial frente a una crisis que ya comenzaba a gestarse en la región.
EL RÉGIMEN FUEGUINO SIGUE VIGENTE HASTA 2038
Más allá de los cambios introducidos, las empresas radicadas en Tierra del Fuego continúan alcanzadas por el régimen promocional extendido hasta 2038, una de las principales herramientas de incentivo industrial del país. Si bien el alivio no es retroactivo, desde el sector empresario sostienen que llega en un momento clave para contener el impacto de la apertura comercial y preservar los puestos de trabajo existentes.
La apuesta oficial es que la reducción del aporte funcione como un colchón transitorio, mientras se redefinen las condiciones de competitividad del sector frente a la importación de productos electrónicos terminados.
El gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, volvió a manifestar su preocupación por la eliminación de los aranceles a la importación de celulares, una decisión que, según advirtió, golpea directamente al corazón productivo de la provincia. La industria electrónica fueguina, basada en el ensamble de componentes y la venta de dispositivos con beneficios fiscales, representa una porción sustancial del empleo local.
A través de sus redes sociales, el mandatario fue contundente: “Tras cada aumento de importaciones, hay un trabajo argentino menos. Mejor dicho: un trabajador argentino menos. Una familia más en problemas”.
Melella también cuestionó el enfoque del Gobierno nacional y el relato del abaratamiento de precios: “Mientras algunos celebran un supuesto abaratamiento de celulares, nosotros no tenemos nada para festejar”, expresó, poniendo el foco en el impacto social de las medidas económicas.
La eliminación del aporte al FAMP-Fueguina aparece como una respuesta defensiva ante un cambio estructural del modelo, pero no resuelve el debate de fondo: cómo sostener la producción y el empleo en Tierra del Fuego en un escenario de mayor apertura comercial. El desafío será encontrar un equilibrio entre competitividad, desarrollo productivo y protección del trabajo local, en una provincia donde cada decisión económica tiene un impacto directo en la vida cotidiana de miles de familias.