Río Negro. Actualización de la coparticipación: Amati pidió a los intendentes “ajustar el cinto”

Río Negro. Actualización de la coparticipación: Amati pidió a los intendentes “ajustar el cinto”
El intendente de Fernández Oro, Gustavo Amati, habló con Literal acerca de la revisión de los índices de reparto. La ciudad fue la de mayor crecimiento entre 2010 y 2022.

El intendente de Fernández OroGustavo Amati, celebró el anuncio realizado por el gobernador Alberto Weretilneck sobre una revisión de los índices de coparticipación. El jefe comunal de la localidad rionegrina con mayor crecimiento en la última década aseguró que se mantiene a la espera de los detalles técnicos, pero consideró que la medida representa un acto de “justicia” frente a un planteo que sostiene desde el inicio de su gestión.

En diálogo con Literal, evaluó la situación financiera actual de su municipio, que funciona con recursos calculados para la mitad de su población actual, un escenario que —según su visión— vuelve a la ciudad prácticamente “ingobernable”. Además, convocó a otras localidades menos beneficiadas por el incremento poblacional a “ajustar el cinto” ante eventuales reducciones de los recursos coparticipables.

La primera reacción

“Lo vemos como una medida necesaria y positiva, que veníamos planteando desde hace tiempo”, afirmó Amati tras confirmarse la noticia.

El jefe comunal precisó que el pedido de revisión de la redistribución de impuestos fue planteado nuevamente al gobernador durante una reunión de trabajo realizada a comienzos de mes. En ese marco, y tras un análisis de la situación del gobierno local, Weretilneck habría encomendado el inicio de los trabajos al equipo técnico del Ministerio de Hacienda.

“Le expliqué que era muy difícil administrar la municipalidad de Fernández Oro en estas condiciones. Este año vamos a tener un gobierno directamente en crisis: con el dinero que recibimos apenas alcanzamos a funcionar, abrir la municipalidad, prender la luz, cargar combustible al camión regador y no mucho más. Incluso para pagar sueldos estamos al límite”, precisó el intendente.

Para graficar la situación de los ingresos municipales, Amati recurrió a la metáfora de un cumpleaños: se cuenta con dinero para organizar un festejo para ocho personas, pero la lista de invitados es de 25 o 30. En ese sentido, ratificó que, por el déficit financiero, hoy Fernández Oro es “la municipalidad más difícil de administrar” de toda la provincia.

El llamado a otras ciudades

Oro se ha convertido en el caso más emblemático de crecimiento demográfico a partir del desarrollo de Vaca Muerta. La localidad valletana, que en 2010 contaba con 8.629 habitantes, pasó a registrar 15.789 apenas 12 años más tarde.

Esa cifra —cuestionada por varios sectores en cuanto a su fiabilidad— parece haber quedado rápidamente desactualizada. De hecho, desde el gobierno local señalaron que el padrón electoral de octubre de 2025 arrojó un total de 15.691 electores, lo que permite inferir que el universo total de habitantes es considerablemente mayor.

“La realidad es que Fernández Oro no para de crecer”, reconocieron desde la comuna, donde estiman que el poblamiento urbano se acerca a los 30.000 habitantes.

Vista área de Fernández Oro en 2010.
Vista área de Fernández Oro en 2025.

Si bien todavía no existen precisiones técnicas sobre cuánto representará en términos numéricos el incremento de los recursos, en la ciudad consideran como un paso crucial que se avance en la actualización de la base de datos de la coparticipación. “Hoy una actualización en base al Censo 2022 nos permitiría sobrevivir en 2026 y 2027; nos ayudaría a seguir funcionando o incluso a mejorar”, precisó Amati.

La rediscusión de los índices dejará como saldo a un número importante de municipios que no recibieron el mismo caudal migratorio en los últimos años. En ese contexto, el jefe comunal calificó el reclamo de la ciudad como “justo” y llamó a otras administraciones rionegrinas a moderar los gastos.

“Se tendrán que ajustar el cinto, organizarse y administrar con lo que les corresponde. Nosotros somos la localidad más beneficiada en este proceso, porque es la que más creció en la Patagonia. Por eso estamos peleando, en el buen sentido, por la actualización”, sostuvo Amati.

Las razones de la demora

El planteo de Amati ante la Gobernación se remonta al inicio mismo de su mandato. Sin embargo, la respuesta del Gobierno rionegrino demoró en llegar, al punto que en julio el Concejo Deliberante local aprobó una comunicación para solicitar el inicio de los trabajos de actualización.

El pedido tomó como base la promesa realizada por el gobernador durante la apertura de sesiones ordinarias del año pasado. Según las declaraciones de Weretilneck, la revisión de la coparticipación municipal debía comenzar en abril, algo que finalmente quedó inconcluso.

Al respecto, el intendente Amati señaló que comprendió la complejidad de este proceso y optó por esperar. “El retraso se dio, en parte, por el contexto nacional, con la quita de impuestos y la previsión de que eso iba a modificar la coparticipación a las provincias. También influyeron cuestiones internas de la provincia y la necesidad de que cada municipio se fuera preparando para una actualización. En 2025 lo entendí, porque no había claridad sobre cómo iba a ser el escenario. Ahora, con el Gobierno teniendo mayor previsibilidad, se toma la decisión de decir: ‘Bueno, es momento de avanzar’”, comentó.

Cómo subsiste hoy la ciudad

La coparticipación municipal constituye la principal fuente de ingresos para las localidades rionegrinas. Para tomar dimensión, en Roca —la segundad ciudad en tamaño poblacional de Río Negro— estos recursos representan casi un 60% del total de los fondos anuales. En ese escenario, la recaudación propia se vuelve un componente relevante, aunque insuficiente para compensar los déficits de los recursos provinciales.

En el caso de Fernández Oro, el municipio asegura que tampoco no logra mejorar el nivel de recaudación de tasas y otros derechos, que por el momento se mantiene en torno al 40 %. “Tenemos una recaudación baja y es un compromiso a mejorar. Venimos intentando por todos lados, con planes de pago, moratorias y descuentos, para que el vecino se pueda poner al día”, precisó Amati. En este punto, el jefe comunal destacó el trabajo administrativo de la Secretaría de Hacienda y del Tesoro municipal para sostener, pese a todo, el funcionamiento del gobierno, mediante un «ordenamiento en las prioridades».

Actualmente, la ciudad depende casi exclusivamente del financiamiento provincial para la ejecución de obras y adquisición de maquinarias o herramientas. Esto se refleja en las recientes inauguraciones del hospital y de los filtros rápidos para la red de agua potable, que permitieron ampliar la infraestructura del servicio.

En agenda, quedan pendientes mejoras en la red cloacal para la zona norte de la ciudad y el avance de nuevas cuadras de asfalto, proyectos que quedaron asentados en el Presupuesto 2026 de Río Negro

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