Según un informe del IARAF, las medidas de «alivio» del gobierno nacional solo implicaron un 8% de esfuerzo por parte de la administración federal.
En 2025 la relación se invirtió: la Nación perdió recursos mientras que las provincias recuperaron parcialmente. Sin embargo, el análisis del período completo muestra que en 2025 la presión tributaria bajó 0,95 puntos respecto a 2024. La Nación bajó 0,46 puntos, pero las provincias cayeron 0,49 puntos adicionales.
El estudio explica que de la combinación de ambas situaciones, en 2024 la Nación subió 0,4 puntos y en 2025 bajó 0,46 puntos, lo que dejó una baja acumulada de apenas 0,06 puntos. En cambio, las provincias disminuyeron en el primer año 0,24 puntos y 0,49 puntos en el segundo, dejando una caída acumulada de 0,73 puntos porcentuales del PBI.
Esto significa que mientras el gobierno de Milei mantuvo relativamente estable su participación en la torta tributaria (cayendo solo 0,06 puntos), las provincias debieron absorber prácticamente todo el impacto del ajuste con una pérdida de 0,73 puntos. De los 0,8 puntos de caída total de la presión tributaria, el 92% correspondió a las provincias y solo el 8% a la Nación.
Para los distritos subnacionales, esto implicó un desafío mayúsculo que incluyó gestionar con menos recursos mientras deben mantener servicios esenciales como educación, salud y seguridad, competencias que desde hace décadas están bajo su órbita.
Dependencias
Según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), las provincias dependen en promedio de los recursos de origen nacional para el 54% de sus ingresos totales, siendo el 44,8% específicamente por coparticipación federal. Esta alta dependencia convierte a muchos distritos en particularmente vulnerables ante caídas en las transferencias nacionales