Las dos compañías confirmaron conversaciones iniciales para una posible operación en acciones que daría origen al mayor grupo minero del mundo, en un contexto de fuerte competencia por activos de cobre y con dudas del mercado sobre el precio, los activos de carbón y los riesgos regulatorios.
Rio Tinto y Glencore confirmaron que mantienen conversaciones iniciales para una posible operación de adquisición que, de concretarse, daría lugar a la mayor empresa minera del mundo por valor de mercado. La combinación de ambas compañías alcanzaría una capitalización cercana a los 207.000 millones de dólares, superando al actual líder del sector, BHP Group.
Según informaron ambas firmas, la negociación contempla una compra total en acciones de “parte o la totalidad” de Glencore por parte de Rio Tinto, aunque sin precisiones sobre una eventual prima de adquisición ni sobre la conducción del grupo resultante. Tampoco se detalló qué activos quedarían incluidos en la operación.
Se trata de la segunda ronda de conversaciones en poco más de un año. A fines de 2024, Glencore ya había explorado una fusión con Rio Tinto, iniciativa que finalmente no prosperó. El reinicio de las negociaciones fue reportado inicialmente por el Financial Times y luego confirmado por las compañías.
De acuerdo con la normativa de adquisiciones del Reino Unido, Rio Tinto tiene plazo hasta el 5 de febrero para presentar una oferta formal o comunicar que desiste de avanzar con la operación.
Consolidación minera y foco en el cobre
El eventual acuerdo se enmarca en una tendencia global de consolidación entre grandes mineras, impulsada por la creciente demanda de metales clave para la transición energética y el desarrollo de tecnologías vinculadas a la inteligencia artificial. El cobre aparece como uno de los principales motores de este proceso.
Según estimaciones de S&P Global, la demanda mundial de cobre podría aumentar un 50% hacia 2040, mientras que el suministro enfrentaría un déficit superior a los 10 millones de toneladas métricas anuales si no se incrementan el reciclaje y las inversiones en nuevos proyectos.
Rio Tinto es el mayor productor mundial de mineral de hierro y cuenta con una capitalización bursátil cercana a los 142.000 millones de dólares. Glencore, uno de los principales productores globales de metales básicos y comercializadores de materias primas, está valuado en unos 65.000 millones de dólares.
Reacción del mercado y dudas de los inversores
La confirmación de las conversaciones tuvo un impacto dispar en los mercados. Las acciones de Glencore que cotizan en Estados Unidos subieron alrededor de un 6%, mientras que los títulos de Rio Tinto en Australia llegaron a caer hasta un 6,4%, su mayor baja intradía desde julio de 2022, en una jornada positiva para el mercado en general.
“El mercado bursátil te dice lo que necesitas saber. Los inversores no están contentos con esto”, afirmó Hugh Dive, director de inversiones de Atlas Funds Management, accionista de Rio Tinto.
Analistas y gestores coincidieron en señalar los riesgos asociados al precio y a la complejidad de la operación. “Todo depende del valor que se pague. Si hay una prima elevada, existe el riesgo de destruir valor para los accionistas”, advirtió Tim Hillier, analista de Allan Gray.
Desde Jefferies, en tanto, consideraron que “la estructura de una posible fusión no está clara y probablemente sería compleja”, aunque señalaron que existe una vía para generar valor para ambas compañías.
El debate por los activos de carbón
Uno de los principales interrogantes gira en torno al futuro de los activos de carbón de Glencore. Rio Tinto abandonó ese segmento en 2018, cuando vendió sus últimas operaciones carboníferas, precisamente a Glencore.
“Habría que desprenderse del carbón para obtener el apoyo de los accionistas australianos”, sostuvo John Ayoub, gestor de cartera de Wilson Asset Management. En esa línea, describió a Rio Tinto como una compañía con una cartera “relativamente simple”, centrada en hierro, cobre, aluminio y litio, y advirtió que sumar otros negocios podría diluir ese perfil.
Riesgos regulatorios y contexto internacional
China, principal consumidor mundial de metales industriales, podría plantear objeciones desde el punto de vista antimonopolio, según analistas del sector. La magnitud del grupo resultante también superaría a BHP, cuya capitalización ronda los 161.000 millones de dólares.
Cambios en la conducción y desafíos culturales
Las conversaciones se reanudaron a fines de 2025, en un contexto de cambios internos en Rio Tinto. En agosto asumió como CEO Simon Trott, tras la salida de Jakob Stausholm. Trott fue elegido por su perfil más abierto a grandes operaciones corporativas y por su enfoque en mejorar la eficiencia y reducir activos no esenciales.
Otro punto sensible es la integración cultural entre ambas compañías. “La mayor incógnita es la cultura empresarial”, señaló Andy Forster, de Argo Investments. “Glencore tiene un enfoque muy comercial y oportunista. Algunos de esos rasgos podrían ser positivos para Rio, siempre que se mantenga la disciplina”.
Por el momento, ambas empresas remarcaron que no existe certeza de que las negociaciones desemboquen en un acuerdo, mientras el mercado y los reguladores siguen de cerca lo que podría convertirse en la mayor fusión minera de la historia