ENTREVISTA │ En vísperas de la reforma, el reconocido tributarista analizó la estructura impositiva actual y los principales puntos a revisar. Abogó por la eliminación de Ingresos Brutos, ponderó Ganancias y descreyó de la eliminación del monotributo.
La reforma tributaria es uno de los grandes debates que se avecinan junto al recambio en ambas cámaras del Congreso de la Nación. Conocer en detalle los aspectos a revisar en la estructura tributaria actual, y el tenor de las transformaciones que se plantearían, es esencial. Al respecto, el reconocido tributarista César Litvin, dialogó mano a mano con RÍO NEGRO.
PREGUNTA: ¿Cuál debería ser el foco de la reforma tributaria?
RESPUESTA: La Argentina tiene cinco problemas en el sistema tributario. El primero es muy alta presión fiscal. Eso genera mucha informalidad, porque cuanto más alta es la presión fiscal, más grande es la informalidad. Y eso genera competencia desleal, saca de la cancha a muchos jugadores que no pueden competir con el que está en la informalidad. En segundo lugar, la gran cantidad de impuestos que hace complejo el sistema tributario, Nación, provincias y municipios han tenido un cheque en blanco para generar tributos. En tercer lugar, impuestos muy distorsivos que le hacen mucho daño a la actividad económica, impuestos tóxicos. Después la superposición de impuestos. Sobre el mismo producto a nivel nacional tenés IVA y en algunos casos impuestos internos, a nivel provincial Ingresos Brutos, a nivel municipal tasas de seguridad e higiene que se cobran en función de ventas. Y por último, una proliferación de retenciones, percepciones y pagos a cuenta, que ha generado un debilitamiento de la masa muscular del sector productivo.
P:¿La estructura tributaria actual es progresiva o regresiva?
R: En Argentina el impuesto que más recauda es el IVA, que afecta a los más necesitados. En ese punto el sistema tributario es regresivo, porque la mayor recaudación se apoya en impuestos al consumo. No solamente IVA sino también Ingresos Brutos y las tasas municipales. Pero hoy la discusión en el mundo no es si hay que hacer muy progresivo el sistema o no, sino más bien lo que se busca es la eficiencia, entendiendo por tal que mejoran las posibilidades en países que no son receptores de inversión y que tienen mucho desempleo y mucha pobreza. Es decir, lograr que vengan inversiones, esas inversiones que creen empleo, y eso genere un círculo virtuoso de más consumo, más actividad económica y ascendencia social.
P: ¿Y cuál sería el indicador para medir esa eficiencia?
R: La creación de empleo.
P: ¿Comparado con que? ¿Con la cantidad de impuestos, con la recaudación?
R: La Argentina en los últimos 10 años ha tenido crecimiento negativo. Eso significa que hay mucho desempleado y mucha pobreza. Por más que este gobierno bajó la pobreza, todavía sigue habiendo muchísima pobreza. Entonces, por ejemplo, si miramos el país de Irlanda, Irlanda estaba en una situación muy parecida a la Argentina en la década del 80 y lo que hizo Irlanda, y le duró 10 años, o sea le llevó 10 años lograrlo, es un plan que generó la atracción de inversiones. Se instaló Google, se instaló Apple, se instalaron las tecnológicas más importantes, eso creó mucho empleo y eso ha generado que Irlanda hoy sea una de las potencias de Europa.
Ingresos Brutos no debería existir. Es un tributo es plurifásico, se acumula con efecto cascada en cada uno de los procesos de la etapa económica de un producto, hasta llegar al consumidor repotenciado en el precio.
P: ¿Cuál es el impuesto más distorsivo en la estructura actual?
R: En el primer lugar está Ingresos Brutos, que lo recaudan las provincias, es plurifásico, se acumula con efecto cascada en cada uno de los procesos de la etapa económica de un producto, hasta llegar al consumidor repotenciado en el precio. Es un impuesto que no debería existir en la Argentina, no hay en el mundo un impuesto de estas características. En Europa por ejemplo, se aplica un IVA y en Estados Unidos se aplica un impuesto a las ventas en la última etapa, no en cada una de las etapas. Pero además, las provincias lo están recaudando en forma anticipada, o sea que está generando que el contribuyente tenga saldos a favor y eso coloca al contribuyente en acreedor del fisco y no en deudor del fisco.
P: Se habla de reemplazar Ingresos Brutos con un IVA provincial ¿Qué opinión tiene al respecto?
R: Tiene sus pros y sus contras. Lo bueno sería que en muchas provincias donde existe mucha actividad económica, tal vez se genere un IVA provincial más pequeño. El IVA es el 21%. Nación se queda con un equivalente del 9% de la recaudación. Quedan 12 puntos a repartir. De esa forma cada provincia podría establecer una competencia diciendo que en lugar del 12% pone el 7%, el 8%, o el 10% y atraer más inversiones. Ahí lo que va a pasar es que las provincias más productivas son las que van a estar en mayor ventaja como para disminuir el IVA provincial. Por un lado lo veo difícil porque sería necesario un fondo compensador para las provincias que van a recibir menos recaudación del IVA provincial. Y por el otro lado, no sé la capacidad de fiscalización que tendrán las provincias para fiscalizar el IVA provincial.
P: Conceptualmente ¿Cuál es la diferencia entre IVA e Ingresos Brutos?
R: Los dos son impuestos al consumo. La diferencia es que el IVA se va generando sobre el valor agregado de cada etapa del proceso económico, desde el productor hasta el intermediario, hasta el minorista y después recae todo en el consumidor final. Ingresos Brutos conceptualmente es exactamente lo mismo, pero al gravar el ingreso y no el valor agregado, termina siendo un impuesto directo a la venta.
P: Siendo en ambos casos impuestos al consumo ¿Qué cambiaría para el consumidor de Neuquén si en Mendoza el IVA es más barato?
R: No, claro, para el consumidor no cambia mucho. El incentivo es a las empresas, que con menos carga fiscal podrían ser más competitivas y bajar precios. Si justo el consumidor tiene la suerte, entre comillas, de estar en una de las jurisdicciones que bajan impuestos, lo va a sentir. Pero también se va a generar una exigencia para con el gobierno local a que bajen los impuestos, igual que en la otra provincia. Esa competencia se da en Estados Unidos por ejemplo, deonde mucha gente se fue de Nueva York a lugares que incluso son más lindos para vivir, como Miami, por la carga fiscal.
Si el mínimo no imponible queda desactualizado se paga sobre ganancias que no son ganancias. Es lo que sucedió históricamente, el mínimo no imponible quedaba en planta baja, los salarios iban por la escalera y los precios por el ascensor.
P: ¿Es necesario reformar Ganancias?
R: No, Ganancias es un buen impuesto. Quizás la clave para las ganancias personales, es tener mínimos no imponibles adecuados, que contemplen la capacidad económica de cada asalariado, y que no queden desactualizados. Básicamente que se pague en función de la capacidad contributiva. La porción del salario que se destina a subsistencia, no es ganancia. Si el mínimo no imponible queda desactualizado se paga sobre ganancias que no son ganancias. Es lo que sucedió históricamente, el mínimo no imponible quedaba en planta baja, los salarios iban por la escalera y los precios por el ascensor.
P: ¿Es posible eliminar el monotributo?
R: No, yo no veo viable eliminar el monotributo. Si bien es una exigencia del Fondo Monetario, el monotributo sirve, y mucho, para los emprendedores, los que recién empiezan, también sirve para los oficios, para los profesionales jóvenes, para un montón de gente que no tiene capacidad contributiva como para estar en el régimen general de Ganancias e IVA. Quizás lo que hay que hacer es controlar mejor el IVA, y el monotributo, para evitar el ‘enanismo fiscal’, o sea, gente que está en el monotributo y que tiene mejor capacidad contributiva, con lo cual en ese caso el monotributo es un privilegio.
P: ¿Qué opina de eliminar el Impuesto al Cheque y reemplazarlo con un Impuesto al Efectivo?
R: Opino que no sirve eliminar un mal impuesto creando otro peor impuesto. El Impuesto a los Débitos y Créditos nació en el 2001, solo por un año, y ya cumplió 24 años. Es decir, no debería seguir existiendo. Si bien representa un 1,65% del PBI, en la medida que haya equilibrio fiscal es uno de los impuestos a ser eliminado. Ahora, ¿crear otro impuesto? No hay tolerancia a más impuestos en la Argentina. Cuando hablamos de nuevos impuestos, aunque sea reemplazando otro, la sensibilidad de la población, de la sociedad, es que no quiere más sacrificio fiscal en el bolsillo.
Perfil
Socio y CEO de Lisicki Litvin & Asociados. Se graduó como Contador Público en la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE).
Fue presidente del Instituto Tributario de la Federación Argentina de Graduados en Ciencias Económicas (FAGCE).
Es autor del libro “Impuesto a las Ganancias” (2011), y brinda conferencias sobre temas tributarios.
Es profesor titular en la cátedra Teoría y Técnica Impositiva I, de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA)