
Coincidieron en que gobernar en tiempos de no convencionales requiere equilibrio: infraestructura, planificación urbana y empleo local son los ejes que marcan la agenda. Cada municipio, con su propia realidad, enfrenta un mismo reto: cómo crecer sin perder identidad ni saturar sus servicios.
Gaido: un polo tecnológico para sostener el salto poblacional
El intendente de la capital provincial, Mariano Gaido, destacó que Neuquén es ejemplo de un modelo “público-privado” que funciona, con obras que buscan “encender la chispa de los privados”. Subrayó que la ciudad recibe 25 familias por día y tiene 130 edificios en construcción, un proceso que intenta afrontar con superávit.
“Los datos son claros: Neuquén y la provincia crecen cuatro veces más que el promedio nacional. La clave es priorizar a nuestra gente en la inserción laboral para que provea técnicos, ingenieros y profesionales que la industria necesita”, señaló Gaido, quien remarcó la importancia del Polo Tecnológico como bisagra entre lo público y lo privado.
Larraza: infraestructura desgastada y la oportunidad de ser un nodo clave
Desde Plaza Huincul, el intendente Claudio Larraza puso el foco en la necesidad de reparar la infraestructura deteriorada por años de falta de inversión y la presión de la actividad petrolera. “Las empresas de transporte pisan el asfalto y se rompe. Eso hay que arreglarlo”, ejemplificó.
Aun así, marcó como ventaja la posición estratégica de la ciudad, una “ruta libre hacia Vaca Muerta” que puede atraer más inversiones si se garantiza previsibilidad y capacitación. Para Larraza, no alcanza con crecer: hay que hacerlo con servicios sólidos y mano de obra preparada.
Ñuñez: urbanizar sin perder el perfil agroproductivo
San Patricio del Chañar enfrenta un dilema distinto. Con raíces agrícolas, hoy convive con la expansión hidrocarburífera y un déficit de tierras urbanizables. El intendente Gonzalo Ñuñez explicó que trabajan en la reforma del código urbanístico para permitir “cambios de uso” y construcciones en altura, sin descuidar la producción local.
“La urbanización avanza rápido. Queremos atraer inversiones, pero con una mirada ordenada. El desafío es doble: sostener el perfil productivo y, al mismo tiempo, acompañar la transformación urbana que impone Vaca Muerta”, señaló Ñuñez.
La visión de los tres intendentes refleja la tensión entre oportunidad y desafío. Vaca Muerta empuja, pero cada ciudad debe decidir cómo administrar esa fuerza para que el boom no se transforme en desequilibrio social y territorial


