El politólogo Sergio Guzmán analizó el rol estratégico de la minería en Argentina y planteó que el verdadero debate del sector no es solo económico o legal, sino también político.
Durante una charla centrada en el modelo minero argentino, el politólogo Sergio Guzmán planteó en Canal 13, una mirada crítica sobre el enfoque actual del sector y sostuvo que el verdadero debate sobre la minería trasciende lo económico y jurídico: “Discutir minería es discutir política. Es discutir poder y posicionamiento”, afirmó.
Guzmán remarcó que el debate minero no puede limitarse a cuestiones técnicas o presupuestarias. “Siempre se habla de lo técnico-jurídico y lo económico. Pero si uno amplía la mirada, se da cuenta de que hay una puja de intereses. Y si hay intereses, hay poder. ¿Y quién direcciona el poder? La política”, expresó.
En ese marco, el politólogo enfatizó la necesidad de formular políticas públicas de largo plazo, que trasciendan los vaivenes de los gobiernos de turno: “¿Cómo vas a sostener un plan estratégico si no se convierte en una política de Estado? Un proyecto minero dura 30 años, lo que en la vida de una persona es muchísimo tiempo, pero en minería no es nada”.
Guzmán también cuestionó la falta de una política exterior sostenida en el tiempo en relación con los recursos naturales. Puso como ejemplo el Tratado de Integración y Complementación Minera firmado entre Argentina y Chile en 1997, un acuerdo pionero para proyectos binacionales como Pascua Lama.
“Ese tratado marcó una tendencia regional, pero hoy necesita ser actualizado con una agenda ambiental, ecológica y sustentable. Han pasado casi 30 años. ¿Cómo lo adaptamos a los desafíos actuales?”, se preguntó.
Para Guzmán, la discusión también toca fibras profundas del federalismo argentino. “Los recursos naturales son de las provincias. Eso dice el artículo 124 de la Constitución. Pero hay que pensar cómo interviene el Estado nacional en beneficio de esas provincias, sin que pierdan su autonomía”, indicó.
Y agregó: “La montaña no es solo un bien material. Para las comunidades locales tiene una simbología. Nuestro terruño significa mucho más que lo que valen sus minerales en el mercado internacional”.
En ese sentido, advirtió que sin una mirada estratégica, el país corre el riesgo de repetir una lógica extractiva del siglo XIX: “Extraemos la materia prima y el valor agregado se va afuera. Exportamos cuero y traemos zapatos. Si no hay un plan de desarrollo sustentable, esto deriva en un colonialismo económico”.
El politólogo también hizo referencia a la tensión social creciente en torno a los proyectos mineros y a la expectativa de desarrollo, particularmente en provincias como San Juan. “Hay miedo, ansiedad, desesperación. La gente ya está preparada y quiere resultados. Y si no hay una planificación, eso genera frustración”, advirtió.
Por eso, destacó la importancia de la acción colectiva y el rol de los actores locales: “Es clave el trabajo de cooperativas, sindicatos y comunidades. También se trata de soberanía. ¿A quién le importa la montaña? A la comunidad local, a la provincia y al Estado nacional. Cada uno con su mirada, pero todos involucrados”.