De acuerdo a los registros de la Agencia Recaudadora de Catamarca, los ingresos para el erario por la explotación de litio en la Provincia rondaron los 15.500 millones de pesos entre septiembre de 2020 y lo que va de este año. En contrapartida, el gasto previsto para 2025 en el Presupuesto provincial asciende a 2,1 billones de pesos. Es decir: lo aportado durante cinco años por la actividad litífera no llega al 1% del gasto público catamarqueño de un solo año.
Hay que tratar de reírse para no llorar. Es cómico que se celebren con tantas alharacas desembarcos litíferos que permiten hacer estas fortunas a los holdings a cambio de migajas que, encima, se destinan a financiar obras que facilitan la operación de las propias mineras.
La china Zijin-Liex, que ejecuta el proyecto Tres Quebradas en Fiambalá, tampoco se muestra manca para los atropellos. De largada nomás, el municipio fiambalense le regaló el predio donde funciona su planta, cuyo propietario sigue penando para cobrar la expropiación. De ahí en más desarrolló una gestión signada por abusos de todo tipo que incluyeron una sospechosa maniobra de importación de maquinaria sobrefacturada, según descubrió la Aduana. La última hazaña de la empresa es haber por lo menos permitido que uno de sus jerarcas chinos, acusado de abuso, se fuera del país. Las sospechas de encubrimiento crecen. La indiferencia oficial es pasmosa frente a lo que, de corroborarse, configura un escándalo: una empresa extranjera habría permitido que uno de sus empleados eluda la acción judicial por un delito penal aberrante.
Para el caso específico de la actividad litífera, el RIGI vino a incrementar las extensas ventajas que ya tenía, acrecentándole las exenciones fiscales y quitándole estorbos para girar sus dividendos al exterior. Todo, a cambio del 0,1% del Presupuesto provincial que se les agradece como si de la panacea universal se tratara. Otras “fiebres” globales como la del litio asoman. Convendría revisar tanto el diseño vigente para atraer inversiones y la calidad de los inversores
EL ANCASTI