Agronegocios: ¿existe una manera de ser independiente a la hora de gestionar?

Agronegocios: ¿existe una manera de ser independiente a la hora de gestionar?

La cadena comercial se constituye en el eslabón más vulnerable a las variables que afectan la rentabilidad agropecuaria.

De cada U$S 100 que se requieren para la siembra y los laboreos, U$S 30 salen del bolsillo del productor . / Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

Si la ecuación del sector agropecuario se inicia cuando el productor debe salir a buscar 7 de cada 10 dólares que necesita indispensablemente para invertir en la tierra, existe un grado de dependencia que afecta, claramente, la eficiencia de su negocio.

Esta conclusión puede inferirse a partir de la investigación realizada por la Cra. Mónica Ortolani, asesora de mercados agrícolas, quien puso de relieve que, de cada 100 dólares que se requieren para la siembra y los distintos laboreos, U$S 30 salen del genuino bolsillo del productor; U$S 51 provienen de la cadena comercial; U$S 15 de entidades bancarias y U$S 4 del mercado de capitales.

Esta coyuntura del campo argentino la explicó así en aireagro.com.ar: “Hoy, las tasas de los bancos tanto en dólares, que es de alrededor del 8 %, como en pesos, que rondan entre el 50 y el 60 % efectivo, hacen prácticamente inviable los negocios, exceptuándose algunos convenios especiales que pueden amortiguarlo. Como contracara, si bien se consolida como el pilar fundamental en el que se apoya cada campaña, la cadena comercial se constituye en el eslabón más vulnerable a las variables que afectan la rentabilidad agropecuaria, requiriendo una adecuada gestión comercial y crediticia a partir del cuidado del negocio mutuo. En este sentido, desde diciembre del año pasado la lista de casos en default de la cadena comercial se está multiplicando”.

La analista de mercados también concluyó que:

—Más del 60 % de lo ya cosechado (y sembrado) se encuentra sin protección de precio.

—El total de los ingresos brutos sufren una quita de entre el 33 % y el 9,5 % (como consecuencia de las retenciones).

—Los costos de insumos, fletes y la maquinaria agrícola son superiores a los de sus competidores.

—El 70 % de los costos necesarios para producirlos dependen de capitales de terceros.

—El 72 % de dicho financiamiento depende de la cadena comercial.

Ahora bien. La pregunta es: ¿de qué manera se autogestiona y se defiende el negocio agropecuario, en especial cuando los márgenes son cada vez más reducidos? No hay una fórmula perfecta, sino que se debe adecuar a cada ambiente, pero Ortolani baliza la ruta a los fines de proteger los ingresos del productor:

—Hay que seguir una estrategia de porcentajes de cobertura en las diferentes etapas del cultivo, sea siembra, floración y cosecha, tomada en base a los propios precios de indiferencia, márgenes objetivos y flujos de fondos.

—Hacer más paradas en el viaje de la estrategia comercial a los fines de obtener mejores promedios. “La incertidumbre y la volatilidad dependen cada vez menos de tu pedacito de cielo y más de la geopolítica internacional o un tuit de Donald Trump”, admite.

—Capacitarte, diversificar y experimentar la utilización de coberturas en los mercados a término, “donde no comprometés físico y protegés a tus precios, ingresos y márgenes”.

—Presupuestar costos de primas de coberturas de riesgo precio (como se hace con otros riesgos como el climático o accidentes).

—¿Cuándo? Hoy.

Mas. Ahora, para disminuir costos de endeudamiento hay que:

—Diversificar los vencimientos haciéndolos coincidir con períodos donde los granos estadísticamente alcanzan mejores cotizaciones.

—Si sólo 4 dólares de cada 100 son aportados por el mercado de capitales, hay un gran camino por recorrer y experimentar.

—Calificar en una sociedad de garantía recíproca permite financiar por el segmento avalado (lo que reduce costos de financiamiento y facilita el ingreso al crédito).

—Cauciones, cheques y pagarés bursátiles permiten adaptarlos a los propios flujos (además de ser una herramienta online, ágil, transparente y federal).

—Aprovechar convenios de campaña para amortiguar tasa.

—Decidir más sobre las relaciones insumo producto (además del precio). Muchas veces una operación contado es más conveniente (aún cuando la tasa sea atractiva).

Ortolani, quien además de creadora de Agrodibus, un herramienta visual en sus formaciones y contenidos, es docente y coach de profesión, no dejó las cuestiones emocionales a la hora de defender los márgenes de lo que denominó voracidad fiscal.

“Hay que atreverse a ponerle el cuerpo, alma e inversión para obtener una mayor representatividad legislativa del sector que provee 9 cada 10 dólares genuinos para el resto de la economía. Los costos de no participar, no profesionalizar y no desarrollar un adecuado poder de negociación con los gobiernos nos han hecho ser parte del menú. Por eso debemos estar sentados en la mesa de negociación”, concluyó

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