Una delegación conformada por representantes del sector público y privado visitó El Teniente, la mina de cobre subterránea más grande del mundo, ubicada en Rancagua, Chile. Un caso testigo de cómo en esa región pueden convivir agricultura, vitivinicultura y minería. Mendoza aún padece debates estériles que impiden el desarrollo de esta industria.
La delegación realizó una visita a El Teniente, la mina de cobre subterránea más grande del mundo, ubicada en la Región de O’Higgins, Chile. El objetivo fue conocer de cerca su funcionamiento y, sobre todo, comprender cómo interactúan los actores públicos y privados en un entorno donde esta industria forma parte del desarrollo territorial.
Pude ver en primera persona que agricultura, vitivinicultura y minería pueden convivir. No estamos hablando de algo imposible, estamos hablando de decisiones. Y la política está para eso: para decidir, no para congelar debates, no para esconderse detrás del «consenso» mientras se posterga el progreso, no para gobernar con encuestas de dudosa procedencia y miedo al hashtag del día.
Por eso lo digo sin vueltas: fue un privilegio haber vivido esta experiencia, pero sería un acto de cobardía no contarla con todas sus letras. Porque la minería, bien hecha, no es una amenaza. Es una oportunidad que algunos sectores quieren dejar pasar. Y cada año que perdemos en debates sin sentido, es un año más de jóvenes que se van, de empleos que no existen, de recursos que no aprovechamos.
Porque la minería no es el enemigo. El verdadero enemigo es la resignación. Y frente a eso debemos seguir por el camino que propone el Gobierno de Mendoza: abrir el debate, tender puentes, sugerir caminos. Mendoza tiene los recursos, el talento y la capacidad técnica para hacerlo.
* La autora es senadora provincial (Frente Cambia Mendoza)

