El sector inmobiliario de Comodoro Rivadavia, enfrenta una reconfiguración sin precedentes debido a los despidos masivos en el sector petrolero. Jorge Altuna, dueño de una inmobiliaria local, advirtió que el fenómeno responde a un cambio estructural profundo: «todo el trabajo se está yendo a Neuquén, a Vaca Muerta. El 80% de la actividad se está trasladando allá«, afirmó en diálogo con medios radiales.
En los últimos dos o tres meses, el impacto se intensificó en Comodoro Rivadavia, donde las devoluciones de propiedades se multiplican. Empresas vinculadas a la industria hidrocarburífera, como Hollywood Puerto, IPS y Tuboscop, redujeron personal, y los trabajadores que pierden su empleo deben entregar las viviendas alquiladas.
Como resultado: baja demanda, aumento de la vacancia y contratos que ya no logran sostener la rentabilidad habitual. La reconversión es forzada, y la ciudad transita un momento bisagra que redefine el mapa laboral y habitacional de la región.
Crecen las devoluciones de alquileres
Muchos trabajadores, al quedarse sin empleo, se ven obligados a abandonar las viviendas que alquilaban, sin importar el valor del contrato. “No importa si el alquiler era de medio millón o de dos millones: si te quedás sin trabajo, buscás un plan B. Muchos se achican o directamente se vuelven a sus ciudades de origen”, describió Altuna.
Aunque no se trata de una estampida, el volumen de desocupaciones preocupa. “No son masivos, pero tampoco casos sueltos. Hay varios, y se sienten mucho”, reconoció. Esta situación redujo drásticamente la rotación de propiedades: “Antes una unidad vacía duraba una semana. Ahora hay viviendas vacías por todos lados, y las ventas también están completamente paradas”, agregó.
El golpe al bolsillo no se detiene
En paralelo, los inquilinos activos deben hacer frente a subas trimestrales que siguen golpeando los ingresos familiares. En mayo, los contratos ajustados por el Índice de Contratos de Locación (ICL), registraron un incremento del 8,43% respecto al trimestre anterior. Aunque la variación intertrimestral es menor que en meses pasados, la presión acumulada sigue siendo elevada. “Se mantiene entre un 8 y un 10% cada tres meses”, explicó el inmobiliario.
Con la nueva ley de alquileres, los contratos se actualizan cada tres o cuatro meses, dejando atrás los ajustes anuales. Solo los contratos antiguos conservan esa modalidad, con actualizaciones que llegan hasta un 180% al momento de renovación.
Una ciudad en transición
El mercado inmobiliario de Comodoro atraviesa así un proceso de reconversión forzada. La ciudad, que durante años concentró gran parte de la actividad petrolera del país, ya no retiene la fuerza laboral como antes. “Estamos en un momento bisagra. El esquema tradicional de alquileres se está desarmando y habrá que esperar cómo se reacomoda todo en los próximos meses”, concluyó Altuna