El objetivo de la plataforma es “suprimir, unificar y rediseñar trámites para facilitar la vinculación del Estado con los inversores”.
Como primer paso, “el inversor completa un formulario digital de descripción del proyecto desde la web de la VUI. Luego se recopilan los documentos necesarios (planos, croquis, documentos de zonificación, escritura del predio) y se verifica la documentación en un plazo de un día, solicitando al inversor correcciones si es necesario. Una vez revisada la documentación, se crea un expediente físico y digital, y un equipo técnico evalúa la zonificación hídrica, normativa ambiental, factibilidades (agua, electricidad) y emite un informe.
El siguiente paso es la Conferencia de Servicios, de la que participan referentes técnicos de cada área para evaluar el proyecto y decidir su aprobación o rechazo. Si es aprobado, se asigna un ejecutivo de proyecto para el seguimiento, que interactúa con el inversor y las diferentes áreas en toda la tramitación del proceso hasta el otorgamiento del Certificado Único de Radicación (CUR)”.
Así, “luego de la obtención de certificaciones y factibilidades (agua, electricidad, drenaje urbano) y el certificado de deudor alimentario, se emite el CUR, una certificación por un año, que le da al inversor la certeza de que, cumpliendo con los requisitos impuestos por la Conferencia de Servicios, puede radicar su proyecto”