Las carnes vacunas y aviar, más los lácteos y el complejo granario están en condiciones de dar un salto de calidad.
Por Guillermo D. Rueda
Con el dato de 36.642 millones de dólares en 2023, la mayoría de las producciones del complejo agroindustrial argentino prevén realizar —en el corriente año— exportaciones por alrededor de U$S 38.000 M.
El registro no puede ser concluyente porque un cálculo de este tipo obedece a múltiples razones, que van desde lo climático (por contener características, en algunos casos, impredecibles) hasta las coyunturales de mercado y eventuales correcciones en la forma de comercialización, exigencias de los compradores y demás.
Con la evidente necesidad (del Estado) del ingreso de dólares en concepto de derechos de exportación, que aún se mantienen más allá de algunos porcentajes anunciados a la baja en los últimos meses, un trabajo de la Fundación Producir Conservando proyecta, con una mirada optimista, un incremento hacia el año 2030 de hasta 20.000 millones de dólares más; esto es, para U$S 58.000 M.
La investigación considera a las carnes bovina y aviar, así como a las cadenas granaria y láctea, excusándose sobre el porcino por no contar con información histórica.
El Ing. Agr. Gustavo Oliverio, asesor y coordinador de proyectos de la FPC, lo explica de esta manera: “Considerando las dos hipótesis de crecimiento esperadas en producción, de 165.000 a 173.000 millones de toneladas y un promedio de los precios FOB considerados, es posible alcanzar exportaciones del complejo por 48.000 millones de dólares, lo que implicaría un incremento de U$S 16.000 M de lo que ingresarán en la presente campaña”.
También dice que, tomando en cuenta la posibilidad de una mayor transformación en carnes y en lácteos, con la producción de maíz y soja proyectada, los ingresos por exportaciones alcanzarían casi 10.000 millones de dólares adicionales para alcanzar casi U$S 58.000 M con los cuatro complejos citados.

En el caso de la carne vacuna, la producción nacional —en toneladas anuales equivalente res con hueso— tiene una tendencia creciente que equivale a 66.000 Tns. “Las exportaciones han tenido un comportamiento muy errático y se van visto influenciadas por regulaciones al comercio exterior y una mirada sólo de mercado interno. Comenzaron a crecer en 2016/17 y alcanzaron valores récord de algo más de 900.000 Tns. en 2022, fuertemente influenciadas por la participación de China”, describe Oliverio.
También que la clave de la propuesta de crecimiento tiene que ver con la mejora de índices productivos; un crecimiento del peso promedio de faena; una gradual suba del stock ganadero y, en especial, con un aumento de la producción de forraje disponible para la ganadería.
“Las propuestas vigentes nos habilitan proyectar, tomando una tasa anual de crecimiento del 3 % anual, un escenario de producción total para 2030 de 3,7 a 4 millones de Tns. para exportaciones que alcanzarían entre 1,4 a 1,6 M/T. Estos valores permitirían un ingreso por exportación de carne vacuna de 6.700 millones de dólares; es decir, un ingreso adicional de los U$S 2.900 M que ingresaron en 2023”, calcula.
En el caso de las aves, se sabe que:
—La producción se multiplicó por 3,5 en los últimos 20 años (hoy, de 2,5 M/T).
—El consumo interno está estabilizado en 48/50 kilos por habitante por año (en 2000 arrancó con 22/25 k/h/a).
—Entre 2010 y 2022 las exportaciones se mantuvieron en 260.000 Tns., cayendo en 2023 por Influenza a 180.000 Tns.
—La disponibilidad de maíz y soja y la capacidad instalada y la tecnología permiten pensar, hoy, en un crecimiento de la producción y de la exportación.
—En 2023 la avicultura consume, en total, sólo 3,6/4 millones de toneladas de maíz y 1,6 millones de Tns. de soja.
“Tomando las proyecciones realizadas por el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) y proyectándolas a 2030 a la misma tasa de crecimiento que la calculada hasta 2025, la producción total nacional debería llegar a 2,9 M/T. Tomando los precios medios actuales, las exportaciones serían por U$S 800 M”, sostiene Oliverio.

El caso de la leche es muy particular: enorme potencial en medio de un amesetamiento que se prolonga a 20 años. La producción en 2023 (según el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina, OCLA) fue de 11,3 mil millones de litros anuales, con 1,6 millones de vacas y una exportación que alcanzó el 20 % de lo producido.
“A pesar de que el corriente año está mostrando cifras menores de producción en el primer cuatrimestre, nuestra proyección marca la posibilidad de crecer en un marco estable y de confianza al 4 % anual. De ser así, en 2030 se alcanzarían unos 14-14,5 mil millones de litros anuales, pudiendo llegar a exportarse el 28 %”, explica.
De acuerdo con el informe, la exportación sería de 4.000 millones de litros (ese 28 % de la producción); el valor total de las exportaciones rondaría los U$S 2.300 M (en lugar de los 1,3 mil millones de 2023) y dejaría un ingreso de divisas adicional de U$S 1.000 millones