Si algo tiene la provincia de Salta es recursos naturales y climas de toda gama y especie; Salta es una provincia empobrecida, que es algo muy distinto.
Que las ciudades, con más o menos, llevan todas atrasos considerables en relación con lo que está ocurriendo en el mundo, es sabido. Pero que Salta, en ese concierto es una de las más atrasadas, esto es una verdad inocultable. Miente, Sáenz, cuando afirma -como lo hizo en repetidas oportunidades- que “Salta es una provincia pobre”. Si algo tiene la provincia de Salta es recursos naturales y climas de toda gama y especie; Salta es una provincia empobrecida, que es algo muy distinto.
Empobrecida porque no existen políticas públicas pensadas al largo plazo. Estos gobiernos, como el de Sáenz, en su mediocridad, sólo tienen objetivos inmediatos, siempre relacionados con actividades económicas de renta abultada como la obra pública. No es una casualidad que el famoso “Pacto de Güemes”, sólo haya sido una carpeta llena de rutas, puentes y estructuras de cemento. Nada se reclama de educación y salud, que por otra parte son obligaciones provinciales, pero recursos para esas áreas no se dice nada. Tampoco para seguridad, donde al ministro del área se le pasean los narcopolicías por la nariz.
Es lógico que gobiernos como estos que sólo miran intereses de grupos cercanos y no el bienestar general, a lo único que atiendan con visión de futuro sea aquello rentable. Las demás áreas requieren inversión y los resultados son a largo plazo ¿A cuál de estos políticos le interesa lo que ocurra mañana cuando ya no estén? La política de este tipo es sólo aquí y ahora.
La minería, un proyecto político premeditado
Se cuenta que cuando el gobierno de Gustavo Sáenz, apenas recorría unos pocos meses, los hombres más inmediatos de su entorno, uno de ellos sentado hoy en el Congreso nacional, ya tenían todo el negocio de la minería armado y calculado. Incluso, se dice, que hasta los videos y spots publicitarios estaban listos.
Por esos días, las mismas fuentes que refieren estos hechos, comentan que hasta se hablaba ya de una caja de 4.000 millones de dólares con la cual preveían “torcerle el brazo a cualquier presidente”. Una frase se les adjudica a esos visionarios: “¿Vos te meterías con el tipo (gobernador Sáenz) que maneja una caja de cuatro mil millones de palos verdes?
El alcance profético de aquellas palabras, de ser como lo cuentan, resultó una realidad pues ahora, además de la obra pública, el gran negocio de la política es la minería. En efecto, ese poder minero es la base de sustentación para la negociación política que tiene hoy el gobernador y que le permite presumir de “Salta como tierra de oportunidades”. Lo que no aclara es para quién o quiénes.
Como la única verdad es la realidad, ya, este año 2024 tendrá inicio la primera explotación de litio en Salta a cargo de la empresa franco-china “Eramine Sudamérica”, de allí que en los hoteles de alta gama del centro salteño las mesas estén cada vez más pobladas de ejemplares de la raza amarilla.
Esos “ponja” (peyorativa adjetivación con que algunos funcionarios se refieren a los visitantes orientales), hayan invertido ya no pocos millones de dólares en preparar la explotación del mineral blanco. También hay empresarios ingleses y hasta el argentino, Paolo Rocca, que tampoco quiso quedarse afuera.
Hay que decirlo así, el litio le salvó las papas -como se dice vulgarmente- a Saénz, porque le vino a servir para mostrar algo a la gente, aunque sea empresarios amarillos, y para tener esa palanca de negociación con la nación. Pocas personas del mundillo político salteño conocen de las entrevistas del gobernador salteño con funcionarios nacionales previas a la firma del “Pacto de Mayo” en Tucumán. Será bajito de estatura Sáenz, pero tiene la picardía del duende y lo mismo que ese mítico personaje, con una mano acaricia con sus spots en modo pueblerino y con la de plomo les sacude la realidad de un abandono sistemático de todos los servicios públicos que alguna vez el estado supo brindar.
Si para muestra basta un botón, no es casualidad que su caballo de Troya en materia de energía haya sido Flavia Royón, que integró la rueda cercana al entonces todopoderoso, Sergio Massa, y fue una de los pocos funcionarios que traspusieron la barrera del kirchnerismo a la era Milei. Ya caída en desgracia a nivel nacional, sin embargo, continúa siendo un alfil importante del gobierno de Salta en esta materia. No se trata de estar sino de saber hacer.
Firmemos contentos, hemos batido al enemigo
Luego de los grandilocuentes discursos de Gustavo Sáenz, prometiendo defender la frontera norte del país con más fuerza y determinación que el general Güemes, un manso Sáenz, terminó firmando el Pacto en la Casa Histórica de Tucumán y acto seguido se echó un sueñito. La tarea estaba cumplida y el RIGI quedaba a cubierto.
Cómo no firmar ese Pacto, que los analistas y cualquier argentino medianamente informado se da cuenta que es un boleto al unitarismo más duro, cuando China está invirtiendo cerca de 3.500 millones de dólares en siete proyectos mineros de litio en el país y ¡cuatro están en Salta! Un informe oficial que citan los entendidos en el tema asegura que además de China, están llegando dinero de empresas francesas, norteamericanas, coreanas, canadienses y australianas.
Para que el ciudadano promedio tenga una idea de lo que se está hablando, según el “Mining Journal”, la revista especializada en noticias, análisis y comentarios sobre la industria minera global, señala que “Argentina es el cuarto productor mundial y llegaría a producir 20% de la oferta mundial del mineral (litio)”.
La pregunta de fondo entonces sería ¿Por qué los gobernadores de las provincias poseedoras de reservas de litio firmaron con tanto entusiasmo el “Pacto de Mayo” si el límite de las regalías es sólo del 3% sobre el valor extraído -o sea el precio menor- y además hay que pagar Ingresos Brutos y otras tasas?
Exportaciones de litio de Salta a punto caramelo
Según los informes -algunos reservados, cuando debiera ser documentación pública- el “team” Eramet-Tsingshan, ya está próximo a exportar carbonato de litio tras una inversión de 800 millones de dólares en el Salar Centenario Ratones.
Los ambientalistas se están preguntando qué ocurrirá con el agua de la Puna, impoluta hasta ahora y cuál será el impacto entre pobladores y fauna de la zona. Según las empresas mineras, tienen el compromiso de reciclar hasta el 60% del líquido elemento que utilicen en la explotación. Ver para creer, dice el dicho popular.
En el Salar de Llullaillaco, la Ganfeng Lithium, uno de los mayores proveedores de las fábricas de baterías de litio del mundo, está invirtiendo otros casi 1.000 millones de dólares y dando trabajo a 1.300 personas. Otros 800 millones de verdes ha ofrecido Tecpetrol (Grupo Rocca) para explotar el Salar de Tolillar. Más allá, Pozuelos-Pastos Grandes aporta otros casi 400 millones de dólares con Ganfeng Lithium, y pronta a iniciar la explotación.
El Salar del Hombre Muerto
En la mítica zona de conflicto territorial entre Salta y Catamarca, ahora Sáenz fuma la pipa de la paz con su par, Raúl Jalil en lo que dieron en llamar “zona de cooperación biprovincial”, donde opera la surcoreana Posco, quien está construyendo su planta comercial y que como otras empresas pone sus garras aún al costo de incumplir los contratos con los particulares a los cuales la Justicia no estaría protegiendo como debiera, mientras el gobierno mira al sudeste. Tal vez, demasiadas casualidades.
El listado de asociados en esta nueva fiebre del oro blanco es más extenso. En esa zona cordillerana, además de la blanca nieve, está cayendo una lluvia de billetes verdes. El problema, es que los salteños, mientras más alejados política y geográficamente están de este epicentro del megadesarrollo industrial, más pauperizados están. Si, a lo dicho en el párrafo anterior, hay que agregar que las casualidades no existen.
Por Elintra