Incorpora herramientas de sustentabilidad ambiental e impulsa una actividad que puede ser clave para el desarrollo de la provincia y del país.
Abarca la minería de primera, segunda y tercera categoría (canteras), sigue el ejemplo de los más altos estándares internacionales, refuerza el rol de la Policía Minera y da mayor transparencia al establecer la posibilidad de digitalizar los expedientes, algo que obviamente en un Código de 1945 no existía, y que permitirá que sean públicos para que cualquier persona pueda consultarlos.
También apunta a entender cuál es el mapa catastral minero de la provincia, dispone la aplicación efectiva de toda la legislación vigente en la materia en toda la cadena de producción, a través de una Declaración Jurada de Buenas Prácticas donde incluso se consignará la descripción de los grupos y comunidades de las zonas de radio influencia directa e indirectas al área del Proyecto Minero, garantizando información y participación ciudadana.
Permitirá también conocer datos relevantes de los aspectos socioeconómicos y culturales de las comunidades locales, su relación con el ambiente, formas de organización social, relaciones laborales, producción y las formas en que el interesado prevé interactuar con grupos y comunidades, además de detallar la metodología de trabajo, código de conducta, reporte de sustentabilidad de la empresa, comunicación y talleres y controles de higiene y seguridad.
La nueva normativa crea asimismo el Registro de Productores Mineros, lo que implica que todo productor deberá inscribirse en un registro en el que estarán sus datos, el nombre de la mina y el número de expediente de derecho minero; a fin de evitar y erradicar las explotaciones informales e ilegales.
En definitiva, se trata de una Ley que respeta en un todo el acuerdo de Escazú, la Ley provincial 7722 y los máximos estándares internacionales en materia de cuidado ambiental, que a su vez, le dará a Mendoza la posibilidad de abrirse a nuevas oportunidades productivas y de inversión.
Hoy el mundo necesita del cobre para avanzar hacia la transición energética. Entre sus múltiples beneficios está precisamente su contribución a reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Chile exporta este mineral en perfecta convivencia con su actividad vitivinícola, y de este lado de la cordillera, Mendoza tiene un enorme potencial para convertirse en la “Vaca Muerta” del cobre.
Los mendocinos, sin dudas, tenemos que avanzar hacia estas nuevas demandas, aprovechar el contexto internacional para inyectar recursos a la provincia y el país, para proyectarnos al mundo, para generar fuentes de trabajo, y para elevar la calidad de vida de los ciudadanos. Este es el momento.
Presidente de la Cámara de Diputados de Mendoza.