Como en Chile y Noruega, proponen un fondo para no dilapidar los recursos mineros y petroleros

Como en Chile y Noruega, proponen un fondo para no dilapidar los recursos mineros y petroleros
(Silvia Naishtat) Hace dos años, a sus 58 años Conrado Tenaglia, con partida de nacimiento en Argentina, fue elegido el abogado “internacional” del año en Nueva York, una ciudad que también podría definirse como un auténtico avispero de abogados. Fue todo un acontecimiento. Se trata del primer argentino que obtuvo ese galardón y significa mucho para alguien que se recibió en la UBA. Tenaglia que se desempeñó durante tres décadas en uno de los estudios con mayor tradición en Estados Unidos, Linklaters con 200 años de historia, trajo una propuesta que ya comenzó a debatirse.

Como abogado, se dedicó a la reestructuración de deudas privadas y de gobiernos y salida a la bolsa de empresas. Pero esta vez busca evitar que se dilapide el dinero de recursos que no son renovables, aunque tengamos reservas por cientos de años.
Con Linklaters trabajó codo a codo con los abogados de la República de Chile, que lanzaron bonos sostenibles. Y que además cuenta con un fondo de estabilidad en función de los precios del cobre. Noruega es el otro ejemplo con su fondo soberano.
“Se sugiere la creación de un fondo soberano subnacional basado en las rentas de recursos naturales, retomando la experiencia histórica de algunas provincias que establecieron fondos de estabilización e inversión, el nuevo instrumento se concibe como un fondo de ahorro y estabilización con reglas explícitas de acumulación y uso del capital”, señala a Clarín.
Explica que el objetivo consiste en transformar ingresos volátiles y agotables (hidrocarburos y minería) en un activo financiero de largo plazo que contribuya a “suavizar ciclos fiscales y a preservar riqueza intergeneracional, orientado a la inversión en educación y salud”, amplía Tenaglia.
Aquí las características del fondo, una iniciativa que en caso de prosperar debiera aprobarse por ley:
• El diseño descansa en una regla de ahorro automática: un porcentaje fijo de las regalías hidrocarburíferas y de las futuras regalías y cánones mineros se destinaría obligatoriamente al fondo, sin necesidad de aprobación anual en la ley de presupuesto.
• De este modo se reduce la discrecionalidad política sobre la apropiación corriente de dichas rentas, al tiempo que se genera una trayectoria previsible de acumulación de activos financieros. La regla podría ser creciente en el tiempo (por ejemplo, comenzar con un 15–20%e incrementarse a medida que maduren los proyectos mineros) para compatibilizar necesidades de gasto presentes con la construcción del stock de ahorro.
• Una acotación explícita de sus usos a gasto de capital en salud y educación, con un componente anticíclico bien definido.
• La ley debería establecer que los recursos del fondo sólo pueden financiar inversiones físicas y de capacidad instalada en estos dos sectores (infraestructura hospitalaria, equipamiento crítico, conectividad y edificios escolares, laboratorios, tecnología educativa), excluyendo de manera clara el gasto corriente.
• Esta restricción refuerza el carácter intergeneracional del instrumento y alinea el uso de una renta extraordinaria y agotable con la acumulación de capital humano y social, en coherencia con una estrategia de desarrollo de largo plazo.
• Para incorporar un componente anticíclico, la norma podría prever que, en fases de contracción económica o de caída significativa de los ingresos tributarios, se habiliten retiros adicionales destinados a sostener el ritmo de inversión en salud y educación, evitando que estos rubros se transformen en ‘variable de ajuste’ del ciclo fiscal.
• Tales retiros extraordinarios deberían dispararse únicamente cuando se cumplan indicadores objetivos (por ejemplo, caída real de los recursos propios por encima de un umbral predeterminado) y mantenerse dentro de un techo anual (un porcentaje del valor promedio del fondo en los últimos años). De este modo, el fondo actuaría como amortiguador de shocks adversos sin perder su orientación estructural hacia el gasto de capital.
“Con el descubrimiento del petróleo y del gas no convencionales de Vaca Muerta y las nuevas tecnologías que permiten extraerlos de manera económica, se plantea para la Argentina un gran desafío y una gran oportunidad. Y también una gran incógnita. Ya que estos recursos no son renovables, habría que ahorrar parte de lo que se produce para las generaciones futuras. Países como Noruega, Qatar y Chile lo han hecho con éxito. El caso más reciente es el de Israel, que, tras el descubrimiento de gas en el Mediterráneo, estableció un fondo soberano en 2022. Hoy tiene más de mil millones de dólares”, argumenta Tenaglia.
El economista Ricardo Arriazu sostiene que Argentina enfrenta el dilema sobre qué hacer con los resultados del descubrimiento de Vaca Muerta y también la gran promesa que tenemos con la minería del cobre, del oro.
En el país, los recursos minerales y de hidrocarburíferos son propiedad de las provincias. Esto forma parte del acuerdo de la reforma de la Constitución de 1994: las provincias reciben regalías por la extracción de este tipo de recursos. Con esas regalías, muchas estarán en condiciones de contar con su propio fondo. Pero esto no es exclusivo; el Estado Nacional, a través de su política tributaria (retenciones), fiscal y/o cambiaria, desempeña un papel clave en la articulación de estos fondos.
Por lo que trascendió varios gobernadores patagónicos, el mendocino Alfredo Cornejo y el catamarqueño Raúl Jalil, lo tienen en su agenda. (Clarín Buenos Aires)

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