Tras más de dos años de paralización, el proyecto hidroeléctrico vuelve a posicionarse en la agenda. Con fondos internacionales ya en el país, restan definiciones clave para que se destrabe una obra estratégica para la Patagonia.
En Santa Cruz vuelve a encenderse una señal de expectativa en torno a uno de los proyectos energéticos más importantes de las últimas décadas. Luego de más de dos años de paralización, la represa Jorge Cepernic comienza a mostrar indicios concretos de reactivación, en un escenario donde confluyen definiciones técnicas, financieras y políticas.
Según trascendió, los fondos provenientes del financiamiento internacional ya ingresaron a la Argentina, aunque aún resta un paso administrativo central: que el Banco Central derive esos recursos hacia la UTE encargada de la obra. Ese movimiento será determinante para que el proyecto pase de la expectativa a la ejecución.
Mientras tanto, en el territorio ya se registran movimientos previos que alimentan la posibilidad de un reinicio cercano. Se habla de licitaciones en marcha, reorganización logística y contactos con la UOCRA, en un intento por reactivar el empleo en uno de los sectores más golpeados por la detención de la obra pública.
La represa no solo representa una infraestructura energética clave, sino también una pieza estratégica para el desarrollo productivo de Santa Cruz y de gran parte de la región patagónica. Su puesta en funcionamiento permitiría ampliar la capacidad de generación eléctrica, fortalecer el sistema interconectado y dinamizar economías locales que dependen, en gran medida, de este tipo de inversiones.
Desde el gobierno provincial, la recuperación del proyecto siempre fue una prioridad. No solo por su impacto energético, sino también por su capacidad de generar empleo directo e indirecto, en un contexto económico donde la obra pública aparece como motor de reactivación.
Aún con incertidumbres, el escenario empieza a cambiar. La llegada de los fondos y los primeros movimientos concretos vuelven a poner a la represa en el centro de la escena. Ahora, todo depende de que las definiciones administrativas acompañen y permitan que una obra paralizada durante años vuelva, finalmente, a ponerse en marcha. (Patagonia Nexo)