Catamarca, la única provincia que decreció en las dos últimas décadas

Catamarca, la única provincia que decreció en las dos últimas décadas

El crecimiento económico estuvo supeditado a la producción de Bajo La Alumbrera. Cuando la mina cerró, la provincia quedó estancada. Ninguna otra actividad se desarrolló en forma sostenida. Pero el futuro se presenta diferente. Todo dependerá de una buena gestión.

Por Martín Sosa
Una mala y una buena. En los últimos 20 años, Catamarca fue la única provincia argentina que registró un decrecimiento en términos de Producto Bruto Geográfico (PBG) per cápita, como consecuencia del final del megaproyecto minero Bajo La Alumbrera. Pero en las próximas décadas podría mejorar significativamente su performance porque ahora cuenta con una cartera diversificada de minerales estratégicos. Todo dependerá de cómo el Gobierno maneje la renta minera: si la invierte en infraestructura necesaria para, además, potenciar otros sectores productivos. O si, por el contrario, reincide en el uso discrecional.

Un informe sobre crecimiento económico publicado el 12 de marzo pasado por el sitio Argendata, de Fundar, con datos del Ministerio de Economía de la Nación y CEPAL, indica que Catamarca fue la única provincia con signo negativo en el país entre 2004 y 2024, con -0,7%, muy lejos incluso de sus pares de la región.

En el otro extremo, la provincia que más creció en el mismo periodo fue Neuquén, un 91,9%, fundamentalmente por el auge del proyecto Vaca Muerta (gas y petróleo). Pero en segundo lugar se ubica Santiago del Estero, con 80,3%. El factor determinante fue la expansión de su frontera agropecuaria.

En el caso de Catamarca, la trayectoria está determinada por la producción declinante y luego de 2018, por el cierre de la mina Bajo La Alumbrera, que llegó a dar cuenta de más del 40% del PIB provincial en 2004”, afirma el trabajo firmado por los analistas Daniel Schteingart Pablo Sonzogni.

De acuerdo con el informe, Catamarca fue la única que cayó.

En efecto, a principios de la década de 2000, Catamarca era el motor exportador del Noroeste Argentino. En 2011, en pleno auge de los commodities, la provincia despachaba al mundo cerca de USD 1.500 millones en mineral, lo que representaba casi el 2% del total de las exportaciones argentinas. Al margen de la producción de oro y cobre, Bajo de la Alumbrera inyectaba una masa de recursos tributarios, regalías y utilidades sin precedentes para el Estado provincial.

Sin embargo, detrás de esas cifras récord se escondía una fragilidad estructural: la monodependencia. Catamarca crecía hacia afuera, pero no lograba integrar esa riqueza en una red de proveedores locales, industrias manufactureras o el sector agroindustrial. En otras palabras, no pudo -o no supo- ir más allá.

El crecimiento del PBG en Catamarca sirvió para financiar el aparato estatal, pero no para crear un sector privado pujante que eleve el salario real promedio por encima de la línea de pobreza. La reconversión productiva que el Gobierno de entonces proclamaba como etapa posterior al boom de Alumbrera quedó apenas en expresión de deseo.

La buena performance de Santiago del Estero se explica por su mayor frontera agropecuaria.

¿Cómo se entiende que la provincia haya decrecido en las últimas dos décadas si en 2011 lideraba el ranking de exportaciones del NOA? Porque a partir de 2014, cuando la mina ingresó en la fase final de su producción, las cifras de la riqueza producida dentro de la provincia se desplomaron. Y la caída fue tan profunda que borró la buena “cosecha” de la década anterior. El informe considera el acumulado en 20 años.

Poco y nada

A la par de los números que arrojó Alumbrera en su etapa productiva, los de cualquier otra actividad económica catamarqueña casi no existían. Eran ciertamente escalas muy diferentes.

Con todo, hubo intentos por impulsar fuertemente la producción olivícola. Se hicieron jornadas con especialistas, durante dos años seguidos se montó una exposición en el Predio Ferial y se organizaron viajes a Jaén (España) para intercambiar experiencias. Pero el sueño del “oro verde” duró poco. Los rendimientos no fueron los esperados y cientos de hectáreas de cultivos se abandonaron.

Otro tanto ocurrió con la ganadería y el fallido “Plan Toros” que iba a mejorar la genética y aumentar la producción de carne. Se compraron animales de raza con destino a los productores. Pero los resultados finales son un misterio. No solo eso: su manejo administrativo merece una auditoría a fondo. ¿Podrá hacerla alguna vez el Tribunal de Cuentas?

Para colmo, por otra parte, a mediados de la década pasada el Gobierno nacional decidió poner fin al Régimen de Promoción Industrial. Y Catamarca sufrió, al igual que La Rioja, la caída de los beneficios, lo que llevó al cierre de fábricas textiles y de calzado que generaban empleo privado genuino.

En suma, la provincia quedó a expensas de la coparticipación federal y de los fondos discrecionales del Tesoro nacional para seguir sosteniendo la burocracia estatal y la obra pública. De hecho, Catamarca es la tercera provincia con mayor proporción de empleo estatal del país: 111 empleados cada 1.000 habitantes. Solo la superan Santa Cruz y La Rioja.

En cuanto a la pobreza, Catamarca registró en el segundo semestre de 2025 una tasa de 35,7%, la segunda más alta del NOA después de La Rioja (36,7%). Esto significa que existen 236.138 catamarqueños que viven en hogares con un ingreso salarial promedio de $783.493, que no pueden cubrir el costo de la canasta básica total (alimentos más servicios esenciales) de poco más de $1.200.000.

Catamarca tiene más de 236.000 habitantes en condiciones de pobreza.

Si bien es cierto que en el primer semestre de 2024 la pobreza en Catamarca había alcanzado un alarmante 55,9%, aún forma parte del «Top 10» de aglomerados con mayor pobreza del país. De acuerdo con el último informe del INDEC, la provincia ocupa el 4° lugar en el ranking nacional.

Mejor horizonte

Pero algo ha cambiado en estas dos décadas. A diferencia de los 2000, cuando Catamarca dependía exclusivamente de la producción de Bajo La Alumbrera, hoy existe un nuevo actor en el escenario minero: el litio.

De acuerdo con las proyecciones oficiales, para 2026 se prevén exportaciones de carbonato de litio aproximadas a USD 1.500 millones en solo dos proyectos en etapa de producción (Fénix y próximamente Tres Quebradas).

Y a fines de este año se pondrá en marcha nuevamente Bajo La Alumbrera, ahora en manos de MARA (Minera Agua Rica Alumbrera). La empresa anunció que una vez que esté operativa se estima una producción de 75.000 toneladas de cobre, 317.000 onzas de oro y 1.000 toneladas de molibdeno. Las cifras en dólares de este sector son varias veces superiores a las del litio.

Si los ingresos por el litio pueden darle a la provincia alguna previsibilidad en el corto plazo, los que se proyectan para el cobre y el oro posibilitarían cambiar la escala económica local, por cuanto son los únicos capaces de financiar las grandes obras de infraestructura (como energía y rutas) que Catamarca necesita.

Bajo La Alumbrera volverá a activarse este año. Prevé producir cobre, oro y molibdeno a partir de 2028.

Ahora bien, antes que nada se deben sortear dos condiciones imprescindibles para avanzar: obtener la “licencia social”, que nunca será plena, y garantizar la protección del medio ambiente. Esto es, convertir a la minería en una industria de puertas abiertas.

La protección del agua y la transparencia en el uso de la renta minera son los únicos reaseguros que tiene la provincia para no repetir el ciclo de auge y caída que marcó estos últimos 20 años. Más importante que eso: son las condiciones necesarias para que haya minería responsable y mejores perspectivas para los catamarqueño

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