Destacan al NOA como una de las regiones más dinámicas en cuanto a proyectos
Un informe de la consultora internacional PwC trazó una radiografía detallada de la actividad en el país. Cinco provincias concentran ese tipo de producción que para muchos es el componente clave de una nueva matriz productiva nacional.
Según el estudio, son cinco las provincias que explican el 98% de las exportaciones del sector. La lidera Santa Cruz lidera con el 39% del total, seguida por San Juan con el 29%, Jujuy con el 16%, Salta con el 8% y Catamarca con el 6%. De allí que el informe al que accedió el sitio Ámbito Financiero sentencia que «el noroeste argentino es una de las regiones más dinámicas en cuanto a proyectos».
La distribución de los recursos también presenta una fuerte especialización geográfica. El oro se produce principalmente en Santa Cruz y San Juan, que concentran más del 90% de la extracción. El litio, en tanto, se localiza exclusivamente en Catamarca y Jujuy, con una participación equilibrada entre ambas jurisdicciones. A ellas se suma Salta con ese mineral, pero también con proyectos vinculados al cobre como lo es el caso de Taca Taca.
El mercado laboral minero muestra una dinámica diferenciada respecto al resto de la economía. Aunque el empleo en el sector representa una porción acotada del total, su evolución supera el promedio general. “Entre 2016 y 2025, el empleo en minería no metalífera —donde se incluye el litio— creció un 45%, alcanzando más de 17.000 puestos. En el caso de la minería metalífera, el crecimiento fue más moderado, con un incremento del 3,5% y unos 10.700 puestos de trabajo” destaca el reporte.
En términos salariales, el sector se ubica claramente por encima del promedio de la economía. Mientras el salario real general cayó en la última década, los trabajadores de la minería metalífera registraron una suba del 4,4% en términos reales, y en el segmento no metalífero el incremento fue del 37%. El nivel salarial también marca diferencias significativas: los sueldos en minería metalífera triplican el promedio de la economía, mientras que en minería no metalífera lo superan en un 80%.
El informe identifica dos trayectorias bien diferenciadas dentro del sector. Por un lado, la minería metalífera muestra una caída estructural desde 2017, con una baja acumulada del 53% hasta 2020 y una recuperación parcial posterior. Entre los factores que explican esta tendencia se encuentra el cierre de proyectos clave como Bajo de la Alumbrera, que marcó el fin de la producción de cobre en el país.
Por otro lado, los minerales no metalíferos atraviesan un ciclo de fuerte expansión. Entre 2020 y 2025, el subsector creció un 94%, impulsado principalmente por la producción de litio y por insumos vinculados a la actividad hidrocarburífera, como las arenas para fracking, cuya producción aumentó más de 300%.
El análisis de PwC se enmarca en un escenario global marcado por el aumento del precio del petróleo y la volatilidad energética. En este contexto, Argentina aparece con una ventaja relativa al haberse consolidado como exportador neto de energía, lo que mejora su capacidad de absorber shocks externos.
Este escenario no solo beneficia al sector energético, sino que también refuerza el atractivo de sectores vinculados a la transición energética, como la minería. La demanda global de minerales críticos —como litio, cobre y plata— crece de forma sostenida, impulsada por la electrificación, la digitalización y el desarrollo de energías renovables