La Municipalidad de Funes atraviesa un escenario financiero crítico debido a la combinación de una baja pronunciada en el cumplimiento del pago de tributos locales y una fuerte reducción de los fondos coparticipables. Desde el Palacio Municipal reconocen que la situación es de «asfixia» y que, si bien el balance se mantiene saneado gracias a un manejo austero de los recursos, el panorama a corto plazo genera una profunda preocupación en las áreas contables del Ejecutivo.

El impacto más fuerte se siente en la coparticipación —que depende principalmente de Ingresos Brutos—, la cual registró una caída real del 42,5% en febrero y del 12% en marzo. A este retroceso de los fondos externos se le suma una problemática interna: según datos oficiales, aproximadamente la mitad de la población de Funes registra algún tipo de deuda en sus tasas municipales. “Se está resintiendo la recaudación y no baja nada de coparticipación”, informaron en la Muni. “No alcanza ni para pagar las retenciones de las cajas sociales, que se están pagando con fondos propios”, dimensionan.

A diferencia del Estado Nacional, las provincias o ciudades de mayor escala como Rosario y Santa Fe, Funes no cuenta con la posibilidad de emitir deuda en el mercado de capitales para paliar el déficit. Por este motivo, el municipio depende exclusivamente de la eficiencia en el gasto y de la respuesta de los contribuyentes. “Por ahora con un manejo eficiente de los recursos, con planes de pagos vigentes y austeridad en los gastos tenemos un balance saneado y llegamos a prestar los servicios básicos, pero las perspectivas son muy desalentadoras”, expresaron

El desafío principal radica en sostener áreas de alto impacto como salud, seguridad, educación y transporte, que a pesar de no ser funciones primarias del municipio, representan un peso ineludible en el presupuesto diario. Ante este contexto, desde la Municipalidad hicieron un llamado a la comunidad para que intenten regularizar sus situaciones de morosidad, entendiendo que el cumplimiento fiscal ciudadano es hoy el sostén principal para evitar que se resienta el funcionamiento operativo de la ciudad