Los sujetos que extraían de forma ilegal el oro fueron sorprendidos por Gendarmería Nacional en la zona de la mina El Zancarrón, a más de 4.700 metros de altura. Fuentes cercanas al operativo indicaron que las autoridades luchan con múltiples dificultades en la alta montaña para evitar este tipo de maniobras.
Las condiciones naturales juegan un papel determinante. A más de 4.700 metros de altura, el clima extremo, la nieve y el terreno inhóspito hacen prácticamente imposible sostener una presencia permanente. “El clima y el camino son decisivos. A gran altura suele estar nevado, y en invierno la situación se recrudece aún más”, detalló la fuente.
Además, hay áreas donde “no hay nada, ni animales, ni refugios”, lo que incrementa el riesgo operativo. En el sector donde se realizó el procedimiento, por ejemplo, no existían estructuras de resguardo.
Los operativos de vigilancia se realizan en condiciones exigentes. Los equipos están conformados por unos siete efectivos que deben instalar campamentos por un máximo de cinco días, con relevos constantes.
El acceso tampoco es sencillo: parte del recorrido se hace en vehículo, pero el tramo final debe completarse a pie o a caballo, con caminatas que demandan entre dos y tres horas.
A esto se suma la necesidad de transportar provisiones, equipos especiales y oxígeno, debido a la altura extrema. Si bien se utilizan drones para reforzar la vigilancia, su autonomía es limitada. “Se pueden hacer volar entre 10 y 15 minutos”, precisaron, lo que reduce su eficacia en zonas tan amplias y de difícil acceso.
Otro factor que genera preocupación es la diferencia en la accesibilidad. Según la fuente, en sectores como la mina El Zancarrón, del lado chileno se puede llegar en vehículo, mientras que del lado argentino el acceso es mucho más dificultoso. “Del lado chileno el acceso es más fácil; del lado argentino se llega a pie, tras horas de caminata”, remarcaron
