De la fragmentación a la integración patagónica: eliminar el compre local multiplicaría oportunidades

De la fragmentación a la integración patagónica: eliminar el compre local multiplicaría oportunidades

La normativa de compre rionegrino cobró visibilidad durante el inicio de la construcción del Oleoducto Vaca Muerta Sur.

Las provincias argentinas enfrentan un desafío clave para bajar el costo argentino y ganar competitividad: eliminar las leyes de «compre local» que imponen preferencias o cuotas obligatorias a proveedores y mano de obra provinciales.

Estas normas, vigentes en varias jurisdicciones, pretenden proteger lo local pero terminan encareciendo proyectos, limitando la competencia real y desalentando inversiones. Al priorizar el origen geográfico sobre eficiencia, precio y calidad, elevan costos en obras públicas y grandes desarrollos energéticos o mineros, aumentando el «costo país» en un momento en que necesitamos atraer capitales para Vaca Muerta y sus extensiones.

Los primeros pasos

El gobierno nacional ya eliminó el núcleo de la Ley de Compre Argentino vía DNU 70/2023, y el Consejo de Mayo (2025) recomendó explícitamente a las provincias derogar sus propias versiones, ya que reducen competencia y encarecen la producción.

Estas leyes provinciales replican el efecto del proteccionismo nacional vía aranceles y barreras a importaciones: restringen la competencia abierta, protegen artificialmente a ciertos actores y encarecen lo que pagan consumidores y pymes locales. Además, contradicen el espíritu de la Constitución Nacional, que prohíbe las aduanas interiores (arts. 9 a 12) para garantizar un mercado unificado sin fragmentaciones provinciales.

La esencia fundacional en la Patagonia

Las provincias patagónicas como Río Negro, Neuquén o Chubut son jóvenes y se formaron precisamente gracias a la inmigración y el aporte de personas provenientes de las provincias del norte argentino, junto con oleadas de extranjeros y colonos internos.

Este poblamiento histórico, impulsado por la Conquista del Desierto y la expansión hacia el sur en el siglo XIX y XX, creó una identidad abierta y dinámica, basada en la llegada de mano de obra y capital de otras regiones del país. Mantener barreras provinciales hoy contradice esa esencia fundacional: la Patagonia creció integrando, no cerrándose.

El compre local en Río Negro

En Río Negro, con su rol estratégico en Vaca Muerta – Golfo San Matías, estas normas generan sobrecostos sistemáticos y distorsionan el mercado. Lejos de ayudar sosteniblemente a las pymes locales, las atan a ventajas artificiales en vez de incentivarlas a competir por mérito.

Eliminarlas abriría un mercado patagónico integrado: pymes de Río Negro podrían ofertar libremente en Neuquén (y viceversa), multiplicando contratos, economías de escala y oportunidades reales. Las más competitivas ganarían por calidad y precio; las demás tendrían incentivos para mejorar.

Más competencia beneficia a todos: menor costo para el Estado (liberando recursos), expansión genuina para el sector privado, más empleo real, mayor inversión externa y desarrollo sostenible.

Río Negro no puede rezagarse. Seguir el ejemplo nacional implica elegir competencia sobre proteccionismo: abrir el mercado, integrarse regionalmente y reducir barreras que nos limitan. Eliminar estas leyes no es entregar la provincia; es potenciar su crecimiento real y hacerla más próspera para todos los rionegrinos. Es hora de actuar.


(*) Contador público. Consultor independiente. Exdiputado nacional (JSRN). Exministro de Economía de Río Negro.

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