En medio del debate impulsado por concejales de La Libertad Avanza para cuestionar las tasas municipales, los números que expuso el intendente Arturo Rojas dejan en evidencia una contradicción difícil de explicar: mientras se pide bajar recursos al municipio, el distrito envía miles de millones de pesos al Estado nacional y recibe a cambio un porcentaje prácticamente inexistente.
por Benjamín Vázquez
Según detalló el jefe comunal, la estructura de financiamiento del presupuesto local es contundente: el 52,69% de los recursos son de origen municipal, es decir, provienen directamente del aporte de los vecinos. A eso se suma un 47,25% de fondos provinciales.
¿Y la Nación? Apenas el 0,06%.
Un número que, en cualquier análisis serio del federalismo fiscal, resulta difícil de justificar.
La situación se vuelve aún más llamativa cuando se observan los impuestos que el propio distrito aporta al Estado nacional. De acuerdo con los datos mencionados por Rojas, en 2024 desde Necochea se enviaron alrededor de 41.000 millones de pesos en concepto de IVA. Una cifra que, según explicó el intendente, equivale al costo de una planta depuradora de efluentes cloacales completa.
Y la cuenta no termina ahí. Si se suman los recursos que salen del distrito por Impuesto a las Ganancias y Bienes Personales, el aporte anual ronda los 30.000 millones de pesos adicionales. En otras palabras, en un solo año Necochea genera recursos suficientes para financiar dos grandes obras de infraestructura sanitaria, pero esos fondos terminan concentrados en el nivel central del Estado.
Mientras tanto, el retorno de la Nación al municipio es casi simbólico.
“Nosotros le estamos aportando recursos y no nos están mandando ni para cambiar los focos de una esquina”, graficó el intendente con crudeza.
La paradoja es que, en este contexto, algunos concejales libertarios locales replican el discurso nacional contra las tasas municipales. Pero los números muestran que la verdadera presión fiscal que pesa sobre los vecinos no se define en el municipio, sino en los impuestos nacionales que luego no regresan en obras ni programas.
El propio Rojas puso otro ejemplo concreto: solo el municipio pagó alrededor de 4.000 millones de pesos de IVA durante 2024 al comprar insumos, combustible, equipamiento o materiales para obras públicas.
“Si ese dinero quedara en Necochea, no sería necesario cobrar tasas municipales y podríamos seguir funcionando e incluso hacer más obras”, planteó.
La discusión de fondo, entonces, parece estar en otro lado. Mientras desde el gobierno nacional de Javier Milei se promueve un discurso de baja de impuestos, en la práctica los municipios continúan enviando enormes recursos al Estado central, que luego se retira de obras públicas, programas sociales y financiamiento local.
El resultado es evidente: más presión sobre los gobiernos municipales, que terminan siendo el primer lugar al que acuden los vecinos cuando falta una obra, un servicio o una respuesta.
En ese escenario, la pregunta es inevitable: si Necochea envía decenas de miles de millones a la Nación y recibe apenas el 0,06%, ¿no debería empezar el debate fiscal justamente ahí, antes de apuntar contra los recursos que sostienen los servicios cotidianos de la ciudad?