La propuesta busca endurecer sanciones y decomisar autopartes en casos de las convocatorias clandestinas. Explican que este tipo de prácticas encabezan sistemáticamente los reclamos nocturnos al 147
Vecinos de La Florida reclaman por las picadas ilegales. Por Rosario3
Un proyecto presentado en el Concejo de Rosario propone crear un «Protocolo Antipicadas», para llevar adelante una “estricta política de tolerancia cero” con ese tipo de prácticas, “apostando a recuperar el imperio de la ley y el orden en el espacio público rosarino”.
Así lo sostuvo la autora del proyecto, la edila Samanta Arias (La Libertad Avanza), quien se basó en “las recurrentes denuncias por parte de vecinos respecto al descontrol vehicular y el riesgo constante para la vida en diferentes zonas de la ciudad”.
Según explicó la concejala, el proyecto surge “como respuesta directa en el marco de los graves episodios más recientemente registrados durante estas últimas semanas en la intersección de bulevar Oroño y Lamadrid así como también en inmediaciones de La Florida, en avenida Carrasco entre Puccio y Pintor Musto, arterias de alto tránsito en las zonas sur y norte”.
Arias constató que en esos lugares, decenas de autos y motos corren a menudo a gran velocidad durante la madrugada, sin importar las lomas de burro y las prohibiciones vigentes destinadas a cuidar la seguridad y la vida de vecinos y transeúntes.
«Se terminó la etapa de la simple advertencia. De acuerdo con los testimonios, cuando el control municipal llega, los conductores se quedan esperando en el cantero central riéndose de la autoridad, y apenas se levanta el operativo, vuelven a correr. El Estado no puede ser un espectador de este delito, el que se crea que puede usar la calle como pista de carreras, pierde el vehículo», expresó Arias, impulsora de la iniciativa.
Para la edila, la situación llegó a un nivel de desborde tal que la estación de servicio ubicada en ese cruce clave del sur rosarino, utilizada sistemáticamente como «punto de encuentro» y zona de espectadores, tuvo que ser vallada en reiteradas oportunidades para evitar ser tomada por los infractores que la usan también como una especie de “zona de boxes”.
«Estas son mafias sobre ruedas. Los vecinos denuncian un desastre absoluto: se juntan a tomar alcohol, llenan de mugre los barrios y se comportan como verdaderos tumberos, obligando a las familias y a los comerciantes a vivir encerrados por miedo. En Oroño y Lamadrid han llegado a tener relaciones sexuales en la vía pública. Esto es inaceptable. Necesitamos dotar a las fuerzas de control de herramientas operativas fuertes, con operativos cerrojo que los acorralen, les secuestren los vehículos y terminen de una vez con esta impunidad», agregó la edil.