Concejo: avanza la ampliación del programa que transforma basurales en plazas

Concejo: avanza la ampliación del programa que transforma basurales en plazas

ROSARIO.- Sus impulsores sostienen que limpiar un microbrasural crónico cuesta $18 millones por año, y hacer una plaza de bolsillo, entre $10 y $13 millones. Ya hay 73 espacios intervenidos y quieren ir por 60 más

 

Avanza en el Concejo un proyecto que intenta consolidar una solución más efectiva y económica para los basurales. Limpiar un microbasural crónico en Rosario cuesta alrededor de $1.480.000 por mes. En un año, el gasto ronda los $18 millones. Convertir ese mismo espacio en una plaza de bolsillo implica una inversión de entre $10 y $13 millones. Es decir: cuesta menos transformarlo que limpiarlo durante un año.

El dato forma parte del proyecto presentado por la concejal Carolina Labayru (Creo) para modificar y ampliar el Programa Plazas de Bolsillo, creado por su par de bancada Fabricio Fiatti en 2020, que ya transformó 73 puntos de la ciudad, con 60 intervenciones finalizadas y 13 en ejecución. Se prevé abordar entre 50 y 60 espacios más este 2026.

Inversión urbana

En distintos barrios existen sectores donde la acumulación de residuos se repite de manera periódica. La limpieza frecuente implica un costo sostenido sin resolver de fondo la situación. En ese sentido, el proyecto apuesta a institucionalizar una práctica que la Municipalidad de Rosario ya viene desarrollando: la transformación de microbasurales en espacios de encuentro, provocando mejoras ambientales, un mayor uso del espacio público y aumento de la percepción de seguridad barrial.

A su vez, refuerza la participación vecinal como eje central para la identificación de los espacios y la definición de sus usos. Entre los puntos centrales, la ordenanza amplía el alcance del programa a espacios públicos pequeños degradados; establece criterios claros de intervención urbana y ambiental; fortalece la participación ciudadana en el diseño y cuidado de los espacios; y consolida una política de bajo costo relativo y alto impacto cotidiano.

Cuando algo funciona, hay que ordenarlo y darle reglas claras. Las plazas de bolsillo ya demostraron impacto positivo en los barrios; este proyecto le dará respaldo legal a esta política para que quede para siempre”, señaló Labayru. “Donde antes había basura y degradación, hoy hay un espacio público usable. Eso mejora el entorno y cambia la dinámica del lugar”, sostuvo.

El programa ya registra 73 intervenciones en distintos barrios de la ciudad: 60 finalizadas y 13 actualmente en ejecución. Las obras incluyen limpieza profunda, nivelación del terreno, incorporación de mobiliario urbano, iluminación y forestación. El objetivo es que espacios que eran focos de basura crónica se conviertan en pequeños ámbitos de encuentro y uso vecinal.

Mayor alcance

Actualmente, el Programa Plazas de Bolsillo está limitado a intervenir únicamente en baldíos de carácter privado. El proyecto propone incorporar también espacios públicos municipales de reducido tamaño que se encuentren degradados o funcionen como microbasurales, estableciendo un único marco normativo para ambos tipos de intervención.

Según explicó la concejal, la acción ya viene siendo desarrollada por el Ejecutivo con resultados positivos en la reducción de microbasurales y la generación de espacios de ocio, por lo que la propuesta busca darle sustento normativo y ampliar sus herramientas.

Por ejemplo, la ordenanza vigente establece que las plazas de bolsillo solo pueden construirse en terrenos de más de 360 metros cuadrados. La modificación elimina ese requisito y permite intervenir cualquier terreno, sin importar su tamaño, priorizando criterios como impacto urbano, erradicación definitiva de microbasurales, mejora ambiental, seguridad y uso comunitario.

“El objetivo no es la cantidad de metros cuadrados, sino el impacto positivo que genera en el entorno. Hoy estamos gastando casi 18 millones de pesos por año en limpiar un mismo microbasural. Transformarlo cuesta menos que sostener ese problema. Y cada peso que se destina a limpieza repetitiva es un peso que no queda en el barrio. La plaza sí queda”, sostuvo Labayru.

Además, el proyecto incorpora la participación ciudadana como eje formal del programa. La ordenanza establece instancias de intervención vecinal en todas las etapas: identificación del espacio, definición de usos, diseño previo a la ejecución y monitoreo posterior, a través de consejos barriales y encuentros abiertos. La intención es que los vecinos no solo propongan lugares, sino que también participen en la planificación del espacio.

Registro ampliado

La iniciativa también amplía el Registro de Espacios para Plazas de Bolsillo. Actualmente circunscripto a baldíos privados, el registro incluiría ahora terrenos públicos de tamaño reducido. Los espacios podrán incorporarse tanto por solicitud vecinal como de oficio por el Municipio. El objetivo es contar con información sistematizada para priorizar intervenciones en función de la recurrencia, impacto urbano y demanda barrial.

Según la planificación presentada, durante 2026 podrían concretarse entre 50 y 60 nuevas intervenciones, priorizando aquellos puntos con mayor recurrencia de limpieza. “El orden también es administrar mejor los recursos públicos y transformar definitivamente los espacios degradados, no volver a limpiar lo mismo dentro de 30 días. Un terreno degradado se convierte en foco de basura y falta de higiene. Cuando lo transformás, cambia la dinámica del lugar», cerró la concejal

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