La compañía, First Quantum Minerals, tiene previsto formalizar su solicitud para incorporarse al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) en el transcurso del primer semestre del próximo año. Las estimaciones operativas para el yacimiento, situado en la Puna salteña, apuntan a una producción anual promedio de 291.000 toneladas de cobre durante la primera década de funcionamiento, complementada con la extracción de oro y molibdeno. Estas cifras sugieren que las exportaciones de cobre podrían superar los 3.750 millones de dólares anualmente. En términos de impacto laboral, el proyecto proyecta generar hasta 4.000 puestos de trabajo en su fase de construcción, estabilizándose en unos 2.000 empleos directos durante la etapa operativa. El CEO de First Quantum Minerals, Tristan Pascall, subrayó la importancia del marco regulatorio: “Hubo un cambio significativo en Argentina en la promoción de inversiones. La introducción del RIGI proporciona un marco para invertir en el país y ofrece previsibilidad y estabilidad para las inversiones a largo plazo”.

Con una expectativa de vida útil superior a los 35 años, Taca Taca se perfila como una operación de cobre de envergadura global. No obstante, el desarrollo de un emprendimiento de esta magnitud en una ubicación tan remota, a 3.650 metros sobre el nivel del mar, conlleva desafíos logísticos considerables, particularmente en lo que respecta a la infraestructura vial. La inversión destinada a la infraestructura del proyecto se calcula en 945 millones de dólares, un componente crucial para garantizar el abastecimiento de insumos y la logística de exportación. Este proyecto se suma a otras grandes iniciativas mineras en el país, como las de Vicuña y Glencore, que buscan capitalizar la creciente demanda mundial de cobre, un mineral fundamental para la transición energética y el avance de nuevas tecnologías