La localidad de Sierra Grande y su villa balnearia, Playas Doradas, atraviesan una temporada estival que marca un antes y un después en su desarrollo.
Marcia Vélez, subsecretaria de Comunicación, Modernización y Diseño Estratégico, trazó un balance sumamente positivo del movimiento registrado, destacando que el crecimiento fue constante desde el inicio del año.
«En la primera quincena de enero comenzamos con una ocupación del 56% y, tras un trabajo muy fuerte en promoción, llegamos a la segunda quincena al 85%», detalló la funcionaria en diálogo con Radio Noticias (105.5 MHz).
El punto máximo de concurrencia se dio durante el reciente fin de semana largo de Carnaval, donde la ocupación trepó al 95%. Este escenario es el preámbulo ideal para la Fiesta Nacional de Playas Doradas, que se celebrará los días 20, 21 y 22 de febrero. Para estas fechas, Vélez advirtió que el nivel de reservas ya es casi total: «Estamos al 100% de ocupación prácticamente para los tres días de la fiesta. Recomiendo que no vengan sin alojamiento previo porque va a ser muy difícil conseguir».
La grilla de espectáculos fue diseñada para captar a todo tipo de público, incluyendo artistas como Nico Mattioli, Destino San Javier y Ulises Bueno. «Se trató de igualar lo que fue la fiesta del año pasado, jugando con la franja etaria. A Playas Doradas asisten muchas familias por la tranquilidad que ofrece», explicó Vélez, quien también destacó atractivos adicionales como el sector preferencial y el sorteo de un terreno entre quienes adquieran el bono de la fiesta.
Sin embargo, el fenómeno que vive la región no es solo estacional. La funcionaria vinculó este auge con el impacto de los proyectos energéticos en la zona, como el oleoducto y el GNL. «Sierra estuvo durante años muy golpeada. La llegada del oleoducto fue un movimiento muy significativo; hoy te das una vuelta por la playa y ves que los trabajadores, luego de cumplir sus tareas, van a disfrutar del día», relató.
Este nuevo protagonismo industrial generó una reactivación económica palpable en el casco urbano de Sierra Grande. «Si salís al centro notas ese movimiento que antes no había. Sirvió para reactivar la economía local, el vecino que estaba esperando un trabajo ha podido ingresar en las empresas y eso se ve reflejado en los comercios», concluyó Vélez, resaltando que la ocupación hotelera en la ciudad se mantiene alta durante todo el año, rompiendo finalmente con la histórica estacionalidad de la zona