La iniciativa es impulsada por YPF junto a la italiana Eni y XRG, el brazo internacional del gigante energético ADNOC. El proyecto aguarda la decisión final de inversión (FID), que las compañías estiman concretar este año.
La “sopa” de Vaca Muerta y su valor estratégico
En la industria se conoce como “sopa” a los componentes líquidos del gas natural. El gas de Vaca Muerta posee una alta concentración de estos líquidos, lo que le otorga un valor diferencial.
El plan prevé que, además del gasoducto de 48 pulgadas que transportará metano hasta la costa entre Fuerte Argentino y Sierra Grande, llegue también un poliducto de 22 pulgadas con los líquidos del gas. Allí, en territorio rionegrino, serán procesados en la fraccionadora para obtener productos como propano, butano, etano y gasolina natural.
El propano y el butano son los principales componentes del Gas Licuado de Petróleo (GLP), mientras que el etano puede transformarse en etileno y luego en plásticos, insumo central de la industria petroquímica.
Una planta similar a la de Bahía Blanca
Según fuentes del sector, la nueva fraccionadora tendría dimensiones comparables a la que opera la empresa Mega en Bahía Blanca, uno de los polos petroquímicos más importantes del país y actualmente en expansión.
La decisión de instalar la planta en la costa rionegrina —y no ampliar la capacidad en Bahía Blanca— respondió a factores logísticos y estratégicos: disponibilidad de tierras, cercanía con el nuevo gasoducto y condiciones de calado para los buques que exportarán los productos.
Impacto económico y proyección industrial
El CEO de YPF, Horacio Marín, sostuvo que el proyecto podría generar exportaciones por 10.000 millones de dólares anuales durante dos décadas. En total, la iniciativa demandaría inversiones por 30.000 millones de dólares y generaría unos 40.000 puestos de trabajo en sus distintas etapas.
Además, se analiza financiamiento internacional por hasta 17.000 millones de dólares, con participación de bancos globales como JPMorgan Chase y otras entidades.
Para el gobierno provincial, la fraccionadora representa un punto de inflexión. El gobernador Alberto Weretilneck planteó que la instalación de esta infraestructura implicará un “salto de calidad” para la economía rionegrina, al sentar las bases de un polo petroquímico que podría atraer inversiones industriales vinculadas al procesamiento de derivados del gas.
Más exportaciones y nuevos socios
El proyecto contempla inicialmente una capacidad de exportación de 15 millones de toneladas anuales de GNL, aunque la eventual incorporación de otro socio estratégico podría elevar esa cifra a 18 millones de toneladas por año.
Si se cumplen los plazos previstos, la producción de Argentina LNG comenzaría en aproximadamente cuatro años. Para Río Negro, la construcción de la planta fraccionadora no solo significaría ingresos fiscales y empleo, sino también la posibilidad de diversificar su matriz productiva y consolidarse como un nuevo nodo energético e industrial del país