Durante el encuentro, el Pontífice, primer estadounidense en liderar la Iglesia Católica e hijo de padres peruanos, puso el acento en la dimensión humana de las actividades extractivas y exhortó a la industria a garantizar el pleno respeto de los derechos humanos y la protección del medio ambiente. León XIV remarcó que el desarrollo económico y la transición energética no pueden avanzar a costa de las comunidades más vulnerables ni de los ecosistemas frágiles.
Entre los participantes se encontraban referentes de peso del sector, como Mike Henry, director ejecutivo de BHP; Gustavo Pimenta, director ejecutivo de Vale; Robert Friedland, presidente ejecutivo de Ivanhoe; y Ana Cabral, directora general de Sigma Lithium. También participaron empresarios latinoamericanos, entre ellos Hugo Eurnekian, José Luis Manzano, Alejandro Bulgheroni y Bettina Bulgheroni, presidenta del Consejo Interamericano de Comercio y Producción.
La organización del encuentro estuvo a cargo de la Environmental Markets Fairness Foundation, representada por su director ejecutivo, Patricio Lombardi, quien señaló que la iniciativa buscó “tender un puente para que los líderes empresariales y el Papa puedan escucharse mutuamente en un diálogo abierto, conciliador y con el compromiso de continuar trabajando en estos temas”. Lombardi destacó además la relevancia de los minerales críticos para la vida moderna y la atención médica, y subrayó el compromiso del sector con la protección de la biodiversidad.
Los líderes empresariales coincidieron con el mensaje del Papa y advirtieron que la minería ilegal constituye uno de los principales desafíos para la actividad, al promover la degradación ambiental, los conflictos sociales y la violación de derechos humanos, además de socavar las prácticas responsables y el desarrollo económico formal.
Las discusiones se centraron en la construcción de puentes de inclusión con las universidades, la reconciliación con sindicatos y comunidades organizadas y el fortalecimiento de la fraternidad con las conferencias episcopales regionales. En ese marco, se analizó cómo equilibrar el desarrollo económico con la justicia socioambiental y el cuidado de la casa común, en sintonía con la doctrina social de la Iglesia.
Con León XIV, la estrategia del Vaticano apunta a una articulación directa con el sector productivo, manteniendo exigencias claras en materia de derechos humanos, trabajo digno y responsabilidad ambiental.
Desde la Santa Sede señalaron además que la iniciativa Borgo Laudato Si’, un proyecto ecológico y educativo que se desarrolla en Castel Gandolfo, constituye un ejemplo concreto de cómo los principios de la doctrina social católica pueden traducirse en acciones de sostenibilidad e inclusión social