La inquietud entre ejecutivos mineros pasó del 30% al 50% en 2025, en un contexto de inflación, altos costos de energía limpia y atraso en metas climáticas. Solo 14% de las empresas va camino a la carbono neutralidad.
El 75% de los planes de descarbonización de la industria pesada se concentra en iniciativas de corto plazo, una estrategia insuficiente para cumplir los objetivos climáticos.
La preocupación por la viabilidad de los proyectos de capital entre los ejecutivos de la industria minera aumentó 20 puntos porcentuales en el último año, al pasar del 30% al 50% en 2025. Así lo revela el informe «Powered for Change 2025 – Industrial decarbonization in the age of gen AI» de Accenture, que traza un diagnóstico crítico sobre el ritmo de la transición energética en los sectores intensivos en capital.
El estudio, que abarca a empresas de petróleo, gas, energía eléctrica e industria pesada del G2000, muestra que solo el 14% de estas compañías está en camino de alcanzar la carbono neutralidad operativa hacia 2050, una caída frente al 18% registrado el año pasado. En el segmento de Recursos Naturales, el panorama es igual de desafiante: apenas el 14% cumpliría las metas de reducción de emisiones, mientras que un 57% no solo no avanza, sino que directamente está incrementando sus emisiones.
Sebastián Feldberg, líder de Industri X de Accenture, explicó que las mineras enfrentan una “cascada de problemáticas superpuestas”. Según el relevamiento, el 25% de los ejecutivos del sector está preocupado por la inflación y el 50% por el costo de las energías limpias. “Estos factores -entre otros- han llevado a que la preocupación por la viabilidad de los proyectos de capital haya aumentado 20 puntos en el último año entre los ejecutivos de la industria minera”, señaló.
Pese al escenario adverso, Feldberg sostiene que existen caminos concretos para recuperar competitividad y destrabar inversiones. De acuerdo con el informe, implementar estrategias estructuradas y multiproyecto en tecnologías bajas en carbono -como hidrógeno verde, captura de carbono, electrificación y manufactura modular– puede reducir de manera significativa el gasto de capital. En particular, un enfoque multiproyecto en iniciativas de hidrógeno verde permitiría recortar costos hasta un 20% en las fases iniciales y hasta un 35% en la etapa de mayor escala.
El modelo actual está agotado
El diagnóstico de Accenture es claro: el modelo actual, basado en proyectos aislados y “a medida”, está agotado. Hoy, el 90% de los proyectos de infraestructura se ejecuta de forma individual, con escaso reaprovechamiento de aprendizajes, mientras que solo el 10% se apoya en equipos o cadenas de suministro repetibles.
A la vez, el 75% de los planes de descarbonización de la industria pesada se concentra en iniciativas de corto plazo, una estrategia insuficiente para cumplir los objetivos climáticos.
Frente a este panorama, la consultora propone un enfoque “multigeneracional” y basado en portafolios de proyectos, que permita estandarizar componentes, modularizar diseños y capitalizar el conocimiento acumulado. Integrada con inteligencia artificial, esta metodología podría acelerar la ejecución, preservar el know-how institucional y generar eficiencias compuestas a lo largo del tiempo.
La consultora modeló este esquema en la producción de hidrógeno verde y concluyó que los costos podrían caer un 30% más rápido que con el enfoque tradicional. Incluso, el ahorro podría alcanzar el 35% hacia 2035 y la paridad de precios con el hidrógeno gris llegaría en 2037, seis años antes que bajo una lógica proyecto por proyecto.
En términos financieros, una estrategia estructurada de hidrógeno verde podría generar más de 60.000 millones de dólares en valor actual neto hacia 2050, capturando apenas el 5% de la demanda global.
Las 4 palancas estratégicas para acelerar la transición
El reporte de Accenture identifica además cuatro palancas estratégicas para acelerar la transición hacia infraestructuras bajas en carbono y mejorar la viabilidad de los proyectos de capital.
La primera es el escalamiento de cadenas de suministro eficientes y resilientes: el 74% de los ejecutivos de la industria pesada prevé que la volatilidad logística impactará negativamente en los grandes proyectos, por lo que la consultora recomienda profundizar alianzas de largo plazo, estandarizar componentes y fortalecer cadenas regionales. Este enfoque permitiría lograr reducciones de costos unitarios de entre 30% y 50% en proyectos sucesivos, apalancadas en economías de escala y mejora continua.
La segunda palanca apunta a fortalecer el apoyo de comunidades y clientes. Según el estudio, el 52% de los ejecutivos cree que la falta de participación de las partes interesadas podría afectar negativamente los proyectos de capital hacia 2028. Para revertir este escenario, Accenture propone estrategias de comunicación hiperlocal impulsadas por inteligencia artificial —como narrativas digitales y herramientas interactivas— que permitan explicar mejor los beneficios de cada iniciativa y estimular la demanda desde etapas tempranas.
En tercer lugar, el informe subraya la necesidad de reinventar el talento, las habilidades y los flujos de trabajo. Solo el 30% de las compañías se siente preparada para gestionar el cambio asociado a la transformación de la fuerza laboral. La transición hacia operaciones bajas en carbono exige nuevas capacidades técnicas y esquemas de decisión más ágiles, apoyados en aprendizaje multifuncional basado en simulación, centros de conocimiento centralizados, manuales digitales y analítica con IA para capturar y reutilizar aprendizajes entre proyectos.
Finalmente el informe privado destaca la importancia de construir un núcleo digital sólido como base para escalar la inteligencia artificial. La mayoría de las empresas estima que necesitará entre uno y tres años para lograrlo, pero su implementación resulta clave para preservar el conocimiento institucional, extraer valor de los datos de los proyectos y habilitar decisiones predictivas y automatizadas. Integrada a un enfoque de portafolio, la IA puede acelerar la curva de aprendizaje, unificar operaciones y detectar patrones que reduzcan costos y riesgos en forma sostenida.
Feldberg concluye que, frente al rezago en las metas climáticas, las mineras deben abandonar la lógica de proyectos aislados y avanzar hacia un enfoque de largo plazo basado en portafolios. “Se trata de acumular aprendizajes, estandarizar y modularizar componentes, y fomentar la innovación y nuevas formas de trabajo. Solo así será posible reducir costos, atraer inversiones sostenibles y transformar la descarbonización en un verdadero motor de crecimiento”, afirmó

