Hace 24 años un informe advertía que no se podía construir en la ladera de un cerro. Pero la política volvió a fallar y Comodoro se partió en dos.Comodoro partido en dos.
“No nos trate de usurpadores ni de negros de mier…”. El intendente de Comodoro Rivadavia, Othar Macharashvili, vivió un momento tenso cuando visitó un centro de evacuados de los barrios Sismográfica y El Marquesado, dos de los más afectados por el deslizamiento del cerro Hermitte en la ciudad más importante de Chubut. Fue la crónica de un desastre anunciado.
Cerro Hermitte: la tragedia anunciada que la política decidió ignorar
Las casas de esas gentes se partieron en dos. Literalmente. Y quedaron sin nada. Algunos tuvieron que salir corriendo, con lo puesto. Por eso la bronca sobre lo que nadie se hace cargo: “Usted fue parte de las gestiones anteriores que nos dieron los terrenos, los servicios y el asfalto en un sector donde todos sabían que no se podía construir por una falla geológica”, le dijeron. Fue este sábado. El intendente se fue en silencio.
En 2002, un informe técnico del Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar) advertía que esos terrenos podían hundirse, provocar roturas de viviendas y dañar gravemente la red de servicios esenciales si continuaba la expansión urbana sobre la ladera sur del mencionado cerro.
El informe identificó como principal problema que el barrio se extendía sobre materiales removidos naturalmente, es decir, depósitos de antiguos deslizamientos. “Estos materiales presentan grandes espacios subterráneos generados por procesos de erosión hídrica subsuperficial, conocidos como piping, que debilitan la estructura del suelo.
Según el estudio, al que tuvo acceso diario RÍO NEGRO, esta condición seguramente originaría hundimientos del terreno una vez que el mismo sea sometido a intensa urbanización, con consecuencias directas sobre las viviendas, los ductos y todo el tendido de red de servicios, en especial gas, agua y electricidad”. El riesgo no se limitaba a daños materiales, sino que incluía “la posibilidad de explosiones por roturas de cañerías de gas y colapsos estructurales”.
El desplazamiento registrado durante el fin de semana pasado confirmó muchas de las advertencias surgidas en el informe y planteadas hace 24 años. El geólogo Fernando Locci aseguró esta semana que “los desplazamientos en los barrios del Cerro Hermitte responden a procesos conocidos y agravados por la intervención humana”, cuestionó que “hayan sido ignorados estudios técnicos que advertían sobre el riesgo” y cerró: “Todo lo que estaba prohibido se hizo y ninguna de las advertencias se respetó”.

Ahora, después de lo que pudo ser una catástrofe peor aún, todos miran para otro lado. Los terrenos fueron cedidos en ese mismo 2002 por el entonces intendente radical (ya fallecido) Jorge Aubía. Se habían usurpado algunas tierras, pero en lugar de desalojarlas, se incentivó la ocupación.
Después vinieron sucesivos gobiernos justicialistas que, utilizando la más rancia demagogia, fueron nutriendo a los barrios de todos los servicios e inaugurando cuadras de asfalto con encendidos discursos: “Estamos en el barrio Sismográfica, recorriendo las obras de pavimento y cordón cuneta. Obras que permiten mejorar la calidad de vida de los vecinos de este lugar y de otros barrios de Comodoro Rivadavia”, decía el entonces intendente Juan Pablo Luque, hoy diputado nacional kirchnerista, cuando inauguraba 11 cuadras de asfalto, hoy destruidas por el movimiento del cerro.
El actual senador nacional K, Carlos Linares, intendente de Comodoro Rivadavia entre 2015 y 2019, hizo público que presentó un proyecto para declarar a Comodoro Rivadavia “zona de desastre y de emergencia geológica, social, económica y urbanística tras el desplazamiento del Cerro Hermitte que afectó los barrios Sismográfica y El Marquesano”. En el proyecto habla de créditos a tasa cero a los perjudicados (casi 100 familias) y beneficios impositivos ante AFIP y ANSES. Además de reclamarles soluciones urgentes a los gobiernos nacional, provincial y municipal.
Cuando fue intendente, Linares inauguró, con pompas incluidas, cuatro cuadras de asfalto y varias mejoras en un lugar que comenzó a moverse desde su inauguración.
Semanas antes de partir las casas en dos, el cerro comenzó a moverse. Avisó, pero, pese a las advertencias de los vecinos, fue como si nadie se diera cuenta.
Ahora habrá préstamos para alquilar viviendas en otros lugares y también para comprar casas. Algo así como 6 mil millones de pesos para empezar. Lo anunció el gobernador Ignacio Torres después de recorrer el sitio tras el espanto.
La gente se siente mal, estafada por los políticos que tuvieron a su cargo la responsabilidad de conducir los destinos de la ciudad del petróleo. Les dieron un espacio para construir sus casas sobre terrenos que eran como un queso gruyère. Y lo peor de todo: lo sabían.
Y claro que lo sabían. Porque el barrio más afectado se llama “Sismográfica”. La palabra significa “técnica, estudio o método científico de medir y registrar mediante instrumentos denominados sismógrafos las vibraciones, sacudidas o movimientos de la tierra”. Y algo más: deriva del griego “seísmos”, que significa “terremotos”.
Parece broma, aunque sea trágico. Como de lo que pasó, de las casas partidas en dos, de la gente que perdió todo y que siente que los tratan como “negros de mierd…” Nadie se hace cargo; tampoco nadie se hace cargo del nombre. Aunque a esta altura, eso sea lo de menos