La Argentina alcanzó su mayor saldo comercial en energía con US$7.815 millones, mientras que las exportaciones de la minería superaron los US$6.000 millones. Todas las proyecciones anticipan incrementos exponenciales en ambos sectores para la década.
Por Ignacio Ortiz
La Argentina proyecta exportaciones netas por u$s75.000 millones para el año 2035 provenientes de los complejos minero y energético, según las estimaciones difundidas por el ministro de Economía, Luis Caputo. Las cifras, que marcan un horizonte de crecimiento exponencial para la próxima década, se dieron a conocer luego de que los datos oficiales del Indec confirmaran que la Argentina alcanzó en 2025 un superávit energético récord de u$s7.815 millones, consolidando un cambio estructural en la balanza comercial.
El sector energético no solo registró su mayor saldo comercial positivo desde que se tiene registro de la serie histórica, sino que el desempeño de la minería también fue récord con ventas al exterior por u$s6.037 millones, lo que terminó de configurar un escenario de generación de divisas sin precedentes para el país en las industrias extractivas.
En este contexto, el ministro Caputo trazó una hoja de ruta donde la sinergia de ambos sectores permitirá escalar desde los actuales niveles de US$13.852 millones hasta un flujo neto de u$s75.000 millones en los próximos diez años. Las cifras de 2025 ponen una base a partir de la cual crecer, y que representa en la actualidad poco más del 15% del total exportado por la Argentina, que llegó a los US$87.077 millones.
Un superávit energético que redefine la balanza comercial
Según las recientes cifras difundidas por el Indec correspondientes a la balanza energética, el sector logró cubrir casi el 70% del saldo positivo total del comercio exterior argentino. Este resultado se fundamentó en un crecimiento de las exportaciones hasta los u$s11.086 millones, un alza interanual del 12,8%, y una drástica caída del 18% en las importaciones, que se ubicaron en u$s3.271 millones.
La mayor disponibilidad de infraestructura de transporte para el shale oil de Vaca Muerta y para la distribución del gas en el mercado local, que permitieron sustituir compras externas y sostener exportaciones regionales, sentaron las bases para que en 2026 las proyecciones del saldo sectorial se ubiquen ya entre los u$s8.500 y u$s9.000 millones.
En paralelo, el sector minero cerró un ciclo histórico al consolidarse como otro de los motores de ingresos para la economía nacional. Las exportaciones del rubro treparon a los u$s6.037 millones, marcando un salto del 27% respecto a los niveles de 2024. El dato más relevante es que la minería ya representa el 7% del total de las ventas al exterior de la Argentina, la participación más alta desde que se tiene registro.
Pese al avance de nuevos proyectos, la estructura de ventas sigue traccionada por los metales preciosos como el oro y la plata, que concentran el 81% del valor exportado, mientras que el litio se posiciona como el segmento de mayor crecimiento porcentual por la puesta en marcha de plantas en Salta, Jujuy y Catamarca.
Proyecciones a 2035: energía y minería como motores de divisas
Hacia adelante, la hoja de ruta trazada por el Palacio de Hacienda establece una evolución ascendente y ambiciosa para la suma de ambos sectores. Según las proyecciones oficiales, la balanza combinada para 2026 se estima en un salto a los u$s16.000 millones, donde la energía aportará u$s10.000 millones y la minería u$s6.000 millones.
Esta tendencia continuará en 2027 con u$s21.000 millones totales, ya con la puesta en marcha de una mega plataforma exportadora de crudo como Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), que a fines de este año se estima estará operativa, y para 2028 se estiman unos u$s25.000 millones, año en el cual el sector energético ya generaría u$s19.000 millones por sí solo, con las primeras exportaciones de Gas Natural Licuado (GNL).
El despegue más pronunciado se espera a partir de 2029, cuando la balanza conjunta alcance los u$s32.000 millones, y ya para la década de 2030 la Argentina proyecta cifras que transformarían definitivamente su perfil exportador.
En 2030 se prevé un saldo de u$s45.000 millones, mientras que en 2031 la cifra subiría a u$s55.000 millones, y hacia 2032 y 2033 los ingresos se estabilizarían en torno a los u$s63.000 millones anuales. El tramo final de la proyección muestra un cierre de década extraordinario, con u$s71.000 millones en 2034 y un pico de u$s75.000 millones para el año 2035.
En ese último período, la energía contribuiría con u$s44.000 millones y la minería con u$s31.000 millones, lo que permitiría reducir la brecha histórica con competidores regionales como Chile y consolidar a la Argentina como un actor clave en la provisión de recursos estratégicos para la transición energética global.
En ese proceso se anticipa también una diversificación de mercados de exportación, algo necesario para asegurar el desarrollo de la industria a niveles tan altos. El punto de partida para el caso de las ventas de combustible y energía de la Argentina, el cierre de 2025 revela un escenario de contrastes, con Estados Unidos como principal comprador y la mayor tendencia de crecimiento interanual.
Mientras que los envíos hacia los socios tradicionales de la región muestran signos de fatiga, con un retroceso del 33% en las ventas a Brasil hasta alcanzar los US$695 millones, y una leve baja del 3,4% en el mercado chileno con US$2.754 millones, el sector encuentra un fuerte impulso en las potencias globales, siempre de acuerdo con la reseña del Indec.
Estados Unidos se consolida como un destino clave con compras por US$3.908 millones, lo que representa un salto interanual del 68,5%. Sin embargo, la nota disruptiva la dan los mercados asiáticos: las exportaciones de energía a China, si bien fueron de apenas US$371 millones, crecieron un 363,1%, mientras que los envíos a la India por US$139 millones registraron un incremento extraordinario del 701,3%, marcando una nueva hoja de ruta para las ventas externas