Entre 2015 y 2025, la provincia perdió 3.500 puestos formales pese a que su población creció un 17,5%. El contraste con el fenómeno de Vaca Muerta en Neuquén y el litio en Catamarca reabre el debate sobre los límites del modelo tradicional mendocino.
Durante décadas, Mendoza se jactó de ser el motor económico del oeste argentino. Su economía diversificada —apoyada en la vitivinicultura, el turismo, el comercio y la industria— le permitía liderar con comodidad el ranking de empleo privado en la región. Sin embargo, los datos del último decenio revelan una realidad cruda: el gigante se ha estancado.
Un análisis detallado basado en datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y los últimos censos nacionales expone una trayectoria preocupante.
Mientras las provincias vecinas apostaron a sectores extractivos (minería y energía) y lograron dinamizar sus mercados, Mendoza atraviesa un proceso de “crecimiento demográfico sin empleo”, donde cada vez más personas compiten por la misma cantidad de puestos de trabajo que existían hace diez años.
La década del “crecimiento cero” de empleo
En septiembre de 2015, Mendoza ostentaba un liderazgo indiscutido con 247.400 trabajadores registrados. Triplicaba a San Juan y cuadruplicaba a Catamarca. Pero la ventaja inicial se diluyó. Al cierre de 2025, la provincia registró 243.900 empleos, lo que representa una caída neta de 3.500 puestos (-1,4%).
El impacto es aún más severo cuando se cruza con la demografía. En el mismo periodo, Mendoza sumó más de 300.000 nuevos habitantes (un incremento del 17,5%).
La trampa demográfica: Mendoza tiene hoy una población mucho mayor, pero un mercado laboral formal más chico que en 2015. El resultado es una presión asfixiante sobre el empleo público, el cuentapropismo y, fundamentalmente, la informalidad laboral.
El espejo retrovisor: Neuquén y Catamarca
El estancamiento mendocino resalta por el vigor de las provincias que abrazaron el desarrollo de recursos naturales a gran escala:
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Neuquén y el “Efecto Vaca Muerta”: Fue la gran ganadora de la década. Pasó de 114.600 a 147.800 empleos privados, un salto del 28,9%. La energía no solo creó puestos directos, sino que traccionó la construcción, la logística y los servicios.
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Catamarca y el “Boom del Litio”: Aunque su base era pequeña, logró un crecimiento del 12,4% (de 32.200 a 36.200 empleos) desde que el litio se convirtió en el corazón de su estrategia exportadora en 2021