Juan José Retamero Gómez, el impulsor
Detrás de esa apuesta está la figura de Juan José Retamero Gómez. El empresario, titular de Aisa Group, impulsó una lectura distinta de Gualcamayo: no como una mina ?en cierre?, sino como un activo con margen para un salto tecnológico. El resultado de esa visión hoy empieza a tomar forma con un nuevo hito: el dictamen favorable del Comité Evaluador del Gobierno Nacional al Proyecto Carbonatos Profundos (DCP) presentado bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).
La estrategia de Retamero consistió en dar continuidad a la operación, regularizar deudas con proveedores, avanzar en la recategorización de recursos y reservas, y reactivar campañas de exploración que hoy sustentan un plan de desarrollo a largo plazo.
RIGI: una apuesta de escala
Para Minas Argentinas, de Aisa Group, el RIGI aporta previsibilidad y seguridad jurídica para inversiones de gran escala. Con ese marco, el DCP aparece como una plataforma para extender la vida del distrito al menos 30 años. La inversión proyectada superará los USD 660 millones, con USD 50 millones destinados a exploración.
En total, el distrito Gualcamayo supera 5 millones de onzas en recursos, incluyendo 3,2 millones en reservas probadas y probables.
Minas Argentinas estima que, durante la etapa de construcción, prevista para fines de 2027, podría generar entre 1.000 y 1.500 puestos de trabajo, y que, una vez iniciada la producción (fines de 2029), serían alrededor de 600 empleos directos permanentes.
El corazón del proyecto: tecnología y capital humano
Si hay un elemento que Juan José Retamero repite como distintivo de esta nueva etapa es la tecnología. El plan incluye una mina subterránea de última generación, una nueva planta de procesamiento y, sobre todo, la incorporación de una planta de oxidación a presión (POX), clave para procesar minerales complejos.
?La construcción y operación de una planta de estas características no solo implica inversión en infraestructura, sino también en conocimiento?, afirmó Juan José Retamero Gómez en un comunicado emitido tras conocerse la aprobación del RIGI.
Para Retamero, la formación y capacitación de técnicos y profesionales argentinos para operar procesos de alta sofisticación es uno de los impactos más relevantes del esquema RIGI: un capital humano que queda para el país y eleva la competitividad de la minería local.
La iniciativa también incorpora un componente energético alineado con tendencias globales: un parque fotovoltaico de 50 MW para abastecer la demanda eléctrica de la operación y reducir la huella de carbono.
Si los próximos hitos se cumplen, el proyecto Carbonatos Profundos podría convertir lo que fue un cierre inminente en un plan industrial de décadas. De igual manera, se consolidaría la imagen de Juan José Retamero como el empresario que eligió reescribir el destino de una mina sanjuanina cuando parecía que ya estaba escrito