El VMOS entra en su tramo final: pruebas, bombeo y obra marina definen el arranque

El VMOS entra en su tramo final: pruebas, bombeo y obra marina definen el arranque
El Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) aparece hoy en una instancia particular: el ducto ya “existe” a lo largo de 437 kilómetros, pero la operación real depende de etapas que no se ven desde la ruta. Con el caño principal completamente soldado en su recorrido, el centro de la obra se corre hacia los puntos donde el sistema cobra vida: cabeceras, estaciones de bombeo, pruebas hidráulicas y la terminal de exportación.

El VMOS en una etapa crucial.

Sergio Bustos

El trazado une la Cuenca Neuquina con el puerto de Punta Colorada, en Sierra Grande (Río Negro), y busca habilitar la salida del crudo de Vaca Muerta al mar. Esa meta exige algo más que el tendido: requiere condiciones de seguridad, presión controlada, válvulas en funcionamiento y una infraestructura que sostenga el flujo sin interrupciones. En otras palabras, el ducto ya está, pero el sistema todavía se termina de armar.

Dentro del cronograma informado por el consorcio, el primer tramo sensible del año se concentra en dos trabajos que definen el “ok” técnico: el cruce horizontal dirigido del río Negro y las pruebas hidráulicas. El río acompaña buena parte del recorrido y obliga a una intervención específica, con ingeniería de precisión para asegurar continuidad del caño sin afectar el cauce. Las pruebas hidráulicas, por su parte, verifican presión, estanqueidad y comportamiento del ducto antes de cualquier operación sostenida.

En paralelo, el arranque también queda atado a lo que ocurra en el mar. La obra marina en la cabecera demanda varios meses y se integra con la terminal que permitirá cargar el petróleo para exportación. En ese punto, la obra deja de ser solo un ducto terrestre y pasa a depender de la coordinación con la infraestructura portuaria de Punta Colorada, donde se concentran movimientos de suelos, obra civil y tareas de montaje.

Más adelante, el proyecto pone el foco en las estaciones. El plan contempla cuatro estaciones de bombeo y en el tercer trimestre aparece el inicio de obras en la estación de bombeo 2 (Santa Rosa), mientras continúan terminaciones en la estación cabecera de Allen, en Chelforó y en la terminal. En esa red de puntos fijos se juega gran parte del rendimiento: son los lugares donde se regula el impulso, se alimentan sistemas eléctricos y se controla el flujo de manera permanente.

El objetivo operativo informado para la primera configuración apunta a llegar a diciembre de 2026 con una capacidad de bombeo de 180.000 barriles diarios. Luego, el proyecto prevé una ampliación que eleva el techo a 550.000 barriles diarios hacia 2027, con infraestructura adicional para sostener ese volumen. La diferencia entre ambos números no se explica solo por “más caño”, sino por el conjunto de equipos, estaciones y terminal que permiten acelerar el transporte sin perder estabilidad.

En términos de magnitud económica, el sistema contempla una inversión estimada en 2.000 millones de dólares. La ingeniería incluye 28 válvulas de bloqueo, además de las estaciones y la terminal, un componente central en materia de seguridad y control ante contingencias. Este tipo de válvulas segmenta el ducto y permite aislar tramos, una condición habitual en obras de gran extensión y una de las llaves para habilitar operación en etapas.

El consorcio VMOS reúne a varias compañías del sector, con participaciones ya definidas. YPF posee el 25%; Pan American Energy (PAE) el 18%; Pluspetrol el 17%; Pampa Energía, Vista y Chevron el 10% cada una; Shell y Tecpetrol el 8%; y la estatal neuquina GyP el 1%. Esa estructura también impacta en cómo se ordenan decisiones de obra y prioridades operativas en la etapa final.

Durante 2025, la empresa señaló avances concretos que explican por qué el foco ahora se traslada a cabeceras y pruebas. Se completó la soldadura en línea regular de los 437 kilómetros y se ejecutaron las primeras pruebas hidráulicas. En la terminal, se terminó el levantamiento de las últimas virolas en tanques: nueve en total, con TK 7 finalizado y trabajos de soldadura sobre las últimas virolas del TK 8.

En distintos frentes, la obra también incorporó tareas de soporte que sostienen la operación cotidiana: red contra incendios, sistemas de drenaje, cañerías, oficinas y trabajos de perfilado de taludes. En la estación de bombeo 1, ubicada en Chelforó, se informaron avances de obra civil en la estación de bombeo y en la estación transformadora, con instalación de bases, premoldeados, piping y drenajes. A lo largo del trazado se ejecutaron 76 cruces especiales de caminos, arroyos y otras intersecciones, mientras Punta Colorada sumó trabajos específicos en tanques como TK 404 y TK 401, junto con tareas de campamentos y vallado perimetral

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