Mientras el intendente Pablo Grasso se encuentra de vacaciones, trabajadores municipales continúan sin percibir sus sueldos. La falta de pagos, sumada a despidos recientes, genera preocupación y malestar en el ámbito laboral local.
Los trabajadores municipales de Río Gallegos continúan sin cobrar los salarios correspondientes al mes de enero, que debían acreditarse el sábado 10. Al lunes 12, los haberes aún no habían sido depositados, lo que profundizó la incertidumbre y el malestar entre los empleados y sus familias.
Desde el Ejecutivo municipal se argumentó que la demora responde a una supuesta falta de asistencia financiera por parte del Gobierno Provincial. Sin embargo, Río Gallegos se ha caracterizado históricamente por ser un municipio autosustentable y con la mayor recaudación de la provincia, lo que vuelve a poner en discusión la administración de los recursos locales.
La situación salarial se da en un contexto complejo, atravesado además por despidos recientes de trabajadores contratados, justificados desde el municipio en el marco de una emergencia económica. Estas medidas impactaron directamente en los sectores laborales, mientras que no se registraron recortes significativos en la estructura política.
A la falta de pago se suman consecuencias concretas para los trabajadores, como vencimientos de servicios, tarjetas y dificultades para afrontar gastos básicos. La ausencia de información oficial clara y el silencio del gremio municipal incrementan la sensación de incertidumbre.
El escenario expone una fuerte contradicción entre el discurso público de defensa de los trabajadores y la realidad administrativa del municipio, donde una vez más el peso de la crisis recae sobre los empleados que sostienen el funcionamiento cotidiano de la ciudad.
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