Las provincias solventaron la reducción de la presión fiscal impulsada por Milei

Las provincias solventaron la reducción de la presión fiscal impulsada por Milei
Un 92% del costo de las medidas nacionales salieron del bolsillo de las provincias

Según un informe del IARAF, las medidas de «alivio» del gobierno nacional solo implicaron un 8% de esfuerzo por parte de la administración federal.

Durante los dos primeros años de gestión del presidente Javier Milei, las provincias argentinas y la Ciudad de Buenos Aires asumieron prácticamente la totalidad del esfuerzo fiscal para reducir la presión tributaria nacional. Mientras el peso de la recaudación sobre el Producto Bruto cayó 0,8 puntos porcentuales entre 2023 y 2025, un 92% de esa reducción fue aportado por las jurisdicciones subnacionales, según revela un análisis del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) publicado por Ámbito Financiero.
Según el informe, el Gobierno nacional contribuyó apenas con el 8% de la menor presión tributaria, mientras que las provincias resignaron el 92% restante, evidenciando un marcado desbalance en cómo se distribuyó el ajuste fiscal entre los diferentes niveles de gobierno.
En concreto, esta situación significa que cuando el gobierno de Milei avanzó con su promesa de reducir la cantidad de impuestos que cobra la Nación, la mayor parte de ese «alivio» fiscal salió del bolsillo de las provincias y no del gobierno nacional. Como las provincias dependen fuertemente de lo que reciben de Nación para afrontar sus gastos, esta caída en los recursos las obligó a ajustar sus presupuestos o a buscar alternativas para financiar los servicios que prestan a los ciudadanos.
El informe del IARAF analiza la evolución de la distribución de los impuestos a través de la coparticipación federal y compensaciones entre 2023 y 2025. En 2023, la presión tributaria de impuestos nacionales fue del 22,4% del PBI, con 14,9% quedando en manos de Nación y 7,5% destinado a provincias por coparticipación. En 2024 fue del 22,5% (15,3% y 7,2% respectivamente). Para 2025 se estimó en 21,4%, distribuida en 14,4% para Nación y apenas 7% para las provincias.
En 2024 se produjo una situación que perjudicó aún más a las provincias. Los recursos de la Nación subieron mientras disminuyeron las transferencias a las provincias. Según el informe, este fenómeno se explica por el aporte del Impuesto PAIS y la suba de los derechos de exportación, que fueron directamente a la Nación sin coparticipar. Mientras tanto, las provincias perdieron por la reforma del Impuesto a las Ganancias y por la administración del IVA.Ese año, la presión fiscal creció en 0,16 puntos del PBI respecto del 2023. La parte de la recaudación que va a la Nación subió 0,4 puntos, mientras que la de las provincias disminuyó 0,24 puntos.

En 2025 la relación se invirtió: la Nación perdió recursos mientras que las provincias recuperaron parcialmente. Sin embargo, el análisis del período completo muestra que en 2025 la presión tributaria bajó 0,95 puntos respecto a 2024. La Nación bajó 0,46 puntos, pero las provincias cayeron 0,49 puntos adicionales.

El estudio explica que de la combinación de ambas situaciones, en 2024 la Nación subió 0,4 puntos y en 2025 bajó 0,46 puntos, lo que dejó una baja acumulada de apenas 0,06 puntos. En cambio, las provincias disminuyeron en el primer año 0,24 puntos y 0,49 puntos en el segundo, dejando una caída acumulada de 0,73 puntos porcentuales del PBI.

Esto significa que mientras el gobierno de Milei mantuvo relativamente estable su participación en la torta tributaria (cayendo solo 0,06 puntos), las provincias debieron absorber prácticamente todo el impacto del ajuste con una pérdida de 0,73 puntos. De los 0,8 puntos de caída total de la presión tributaria, el 92% correspondió a las provincias y solo el 8% a la Nación.

Para los distritos subnacionales, esto implicó un desafío mayúsculo que incluyó gestionar con menos recursos mientras deben mantener servicios esenciales como educación, salud y seguridad, competencias que desde hace décadas están bajo su órbita.

Dependencias

Según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), las provincias dependen en promedio de los recursos de origen nacional para el 54% de sus ingresos totales, siendo el 44,8% específicamente por coparticipación federal. Esta alta dependencia convierte a muchos distritos en particularmente vulnerables ante caídas en las transferencias nacionales

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