Reactivar antes que explorar: San Juan lidera la oportunidad histórica de recuperar minas inactivas

Reactivar antes que explorar: San Juan lidera la oportunidad histórica de recuperar minas inactivas

Con infraestructura instalada, recursos remanentes y tecnología moderna, San Juan concentra las mejores condiciones para la reactivación de yacimientos metalíferos. El informe de José Luis Dalla Gassa plantea que este modelo puede acelerar inversiones, empleo y desarrollo local

Por: Victor Garcia
Casposo es uno de los ejemplos que toma el consultor

El reciente informe (ensayo) de José Luis Dalla Gassa, titulado «Reactivación de Minas Abandonadas: Oportunidad Histórica para Argentina», plantea un cambio de paradigma para la industria nacional: lo que hoy se consideran ruinas o proyectos olvidados son, en realidad, reservorios estratégicos de metales críticos. Con una ventana de oportunidad situada entre 2025 y 2030, el informe destaca a la provincia de San Juan como el núcleo metalífero con mayor potencial para liderar este segundo ciclo minero.

San Juan: El gigante dormido de la minería Brownfield
Según las fuentes, San Juan se posiciona como la provincia con la mayor capacidad de reactivación de tipo brownfield (minas ya existentes), gracias a su infraestructura previa y la calidad de sus recursos remanentes. Dalla Gassa identifica varios puntos clave en la geografía sanjuanina que podrían volver a producir en plazos récord de 6 a 12 meses, con inversiones significativamente menores a las de un proyecto nuevo.
Entre las minas con mayor potencial de reactivación en la provincia se destacan:
* Casposo (Oro – Plata): Actualmente, se reactivó y cuenta con una planta existente y podría reabrirse con un CAPEX (inversión de capital) medio.
• Hualilán (Oro, Zinc, Plomo): Es calificado como uno de los proyectos históricos más prometedores, con procesos de reactivación moderna ya en curso. Están a la espera para que se pueda transportar el mineral que extraen a Casposo, cosa que ha provocado muchas discusiones y contradicciones.
* Gualcamayo: Aunque sus sectores principales están cerrados, sus botaderos y zonas remanentes poseen un valor que puede ser recuperado con tecnologías actuales. Recientemente, le aprobaron un Rigi para la explotación de los Carbonatos Profundos.
* El Pachón (Cobre): Un proyecto pausado cuya reactivación se vuelve crucial ante la creciente demanda global de cobre para la transición energética.
* Santo Domingo y Los Amarillos: Proyectos que ofrecen excelentes oportunidades para el reproceso de colas y capas residuales que antes no eran rentables.

¿Por qué reactivar minas en San Juan es un negocio estratégico?
El informe subraya que una mina nueva puede costar entre 250 y 3.000 millones de dólares y tardar hasta 14 años en producir.
En contraste, reactivar una mina inactiva en San Juan requiere apenas entre 5 y 50 millones de dólares. Las ventajas son contundentes:
1. Infraestructura existente: Caminos, líneas eléctricas y campamentos ya están construidos. 2. Tecnología moderna: Lo que se descartó hace 30 años por «ley baja» hoy es viable mediante técnicas como la flotación moderna o la extracción directa.
3. Menor impacto ambiental: Al ser proyectos ya iniciados, el impacto incremental es menor, lo que facilita una aprobación más acelerada de permisos.
4. Metales críticos: San Juan posee yacimientos de manganeso, vanadio y silicio, elementos esenciales para baterías de gran escala y energía solar que hoy cotizan al alza en el mercado mundial.

Impacto en la economía local y PyMEs
La reactivación no solo beneficia a los grandes inversores. El modelo propuesto por Dalla Gassa favorece a las PyMEs industriales argentinas, que pueden ofrecer servicios de reparación de equipos, logística, construcción metálica y montaje de plantas modulares. Esto genera un ciclo de soberanía productiva y aprovecha la «memoria productiva» de la mano de obra local en los departamentos mineros. Para el autor, Argentina no necesita inventar nada nuevo, sino «despertar lo que ya existe». El informe concluye que reactivar estas minas en San Juan no es un acto de nostalgia, sino una estrategia de negocios y soberanía ante una demanda global de minerales que no espera

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